Chilate Hacanti, el sabor de Guerrero

“Quiero que el mundo conozca los valores gastronómicos que tenemos en Guerrero. Quiero que las nuevas generaciones valoren lo que tenemos en nuestro Estado”, afirma Rosely.
Rosely Díaz Santos/Chilate Hacanti
Rosely Díaz Santos/Chilate Hacanti

Ciudad de México

Rosely Díaz Santos forma parte de una familia que por generaciones se ha dedicado a preparar chilate, una bebida tradicional de Guerrero a base de cacao, arroz y azúcar. Pero un día decidió que había que ir más allá y venderla fuera de su estado y del país.

Su abuela tiene 41 años dedicada a este negocio, su madre 20 años y ella 11. Estas tres generaciones han vendido el chilate en las calles de Acapulco.

“Me rebelé”, dice Rosely cuando platica que decidió romper con esta forma tradicional de vender el chilate y pensó en buscar la forma de llevarla fuera de su estado. Así, creó la bebida para embotellarla pero también la elaboró en pasta y polvo.

Hace cinco años inició su proyecto con el apoyo del gobierno del estado de Guerrero y creó sus productos Chilate Hacanti. El principal es la bebida de chilate que está envasada en botellas de pet sin conservadores y que ya se encuentra en tiendas de autoservicio.

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Otros productos son el mezcal con chilate hacanti y la salsa de chiles secos con chilate. Cuenta con distribuidores en la República Mexicana y tiene servicio de envíos.

A través de la institución gubernamental ProMéxico está buscando la exportación de su producto principalmente hacia Estados Unidos, aunque también hacia Europa ya que asegura que los guerrerenses que viven en el extranjero lo solicitan. “El mercado de la nostalgia nos está pidiendo que les enviemos el chilate”, dice Rosely.

Y si bien el negocio va creciendo, no todo ha sido fácil. La acapulqueña dice que al principio tuvo que tocar muchas puertas porque no creían en su proyecto. Dudaban de la frescura del producto. Tardó dos años en convencer a la gente de que la bebida que ofrecía era auténtico chilate, sin ningún tipo de químicos.

Por eso ahora se muestra orgullosa de que logró su objetivo y agrega: “Chilate Hacanti es un reconocimiento a todas las chilateras de Guerrero, pero en especial a mi madre y a mi abuela”.

La meta de Rosely, no es económica sino sentimental. “Quiero que el mundo conozca los valores gastronómicos que tenemos en Guerrero. Quiero que las nuevas generaciones valoren lo que tenemos en nuestro Estado”.

REPL