CHAIR GOES, amigable con el medio ambiente

Una silla de ruedas que sube y baja escaleras de forma segura es propulsada por una batería recargable con energía solar, diseñada por jóvenes estudiantes del Politécnico Nacional.
Alejandro Soriano, Brandon Vázquez,  y Sergio Bustos/Chair Goes
Alejandro Soriano, Brandon Vázquez, y Sergio Bustos/Chair Goes

Ciudad de México

El estado lamentable de muchas calles de la Ciudad de México, coches obstruyendo pasos para discapacitados y multitudes, representa un reto para las personas que usan silla de ruedas. No digamos si éstas viajan en metro. Esta situación llamó la atención de tres jóvenes estudiantes, de la carrera Técnicas en Construcción y Aeronáutica, del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT) 4 “Lázaro Cárdenas”, quienes normalmente se desplazan en este medio de transporte.

Con sólo 17 años, Alejandro Soriano, Elizabeth Sotelo y Brandon Vázquez, buscaron la forma de dar movilidad a estas personas, creando una silla eléctrica que les permitiera subir y bajar escaleras, de manera segura y autónoma. Así nació Chair Goes.

Además,Chair Goes, indica Brandon, es amigable con el medio ambiente ya que se carga con energía solar. Se recarga cuando está en uso, lo que permite un promedio de cuatro o cinco horas de actividad, “dependiendo de la cantidad de sol, del peso de la persona y la velocidad”. Cuenta con un sostén para celular, que se  puede conectar a la alimentación de la silla vía USB y así el usuario consulte mapas, direcciones o simplemente esté en comunicación.

Para desarrollar la idea, los jóvenes se inscribieron en el programa del Instituto Politécnico Nacional, Poliemprende. En donde recibieron asesoramiento técnico y en diseño, casi durante un año.

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“Fue difícil”, comenta Brandon, “pues había que cumplir con la escuela y adecuar tiempos”. Mientras trabajaban, recibieron muchas críticas, de sus compañeros de escuela. Los tachaban de locos y de estar perdiendo el tiempo. Sin embargo, sus padres creían en su idea y compartían su entusiasmo. Ellos fueron sus principales impulsores.

Por razones personales, Elizabeth, abandonó el proyecto. Una vez terminado el prototipo de la silla, “muchas gente la quería comprar y eso nos motivaba”. Fue cuando Alejandro buscó una incubadora (Angel Ventures, México). “Yo no tenía idea qué era eso, comenta Brandon, buscamos en internet, llenamos muchos papeles y al fin nos dieron la cita, pasarnos varios filtros y quedamos dentro”. Al equipo se sumó un nuevo miembro, Sergio Bustos.

Brandon ha cumplido con uno de sus “grandes sueños: entrar al mundo emprendedor”. Por lo pronto ellos continúan estudiando en la escuela y trabajando en su nueva empresa y, por supuesto, tienen muchos sueños e ideas más que materializar.

Brandon define a un emprendedor como  “aquél que tiene un sueño, una idea y da el 100 por ciento por ella. Es quien acepta el riesgo y la responsabilidad de ser un emprendedor”.

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