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Viernes , 22.06.2018 / 21:29 Hoy

El sueño de un Vitivinicultor

Él era arquitecto, llegó a Baja California a trabajar. Con el tiempo compró tierras para sembrar vid y producir vino un pasatiempo que, paso a paso, se volvió un sueño que se hizo realidad.


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Milenio Digital

Vino de la Reina produjo 4 mil cajas de vino el año pasado, esperamos aumentarlas a 6 mil este año y, la meta es acrecentarlas a 12 mil en los próximos años”, afirma Rubén Curiel Anaya quien está al frente de esta casa vitivinicultora que fundó su padre en 2003 y lleva ese nombre “como un tributo a su madre”.

El padre de Rubén llegó a Baja California a trabajar como arquitecto. Con el tiempo y, con la intención de buscarse un pasatiempo, compró tierras en Valle de Guadalupe para sembrar vid y hacer vino. Después de estudiar e investigar mucho, de trabajar duro y tener mucha paciencia, asegura Rubén, a los 3 años salió la primera etiqueta.

Con la primera producción de vino nació un sueño y su padre compró tierras en Valle de San Vicente. Actualmente tienen 50 hectáreas y elaboran 8 etiquetas. Entre las varietales que producen están Cabernet Sauvignon, Sangiovese, Pinot Noir, Chadornay, Sauvignon Blancs.

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En los viñedos trabajan 28 personas y están por iniciar una sala de degustación de vinos, con muestra del proceso de elaboración y sala de venta, en Valle de Guadalupe.

Desde 2013 Rubén está al frente de Vino de la Reina. Asegura que cuando su padre le pidió hacerse cargo, él trabajaba en el ramo de hotelería, así que tuvo que aprender y estudiar mucho para ver lo del nombre, la contabilidad, las ventas, en fin todo este proceso apasionante, pero difícil, que representa el mundo del vino. Considera que una de las fortalezas de sus vinos es que ellos producen las uvas con las características que el enólogo pide.

Para Rubén en los últimos años ha crecido el consumo de vino en México, asegura que “está pasando de ser una moda a una cultura. Al vino hay que entenderlo para disfrutar de su sabor”, puntualiza.

Por ahora uno de los retos que enfrenta la industria vitivinícola es llegar al mercado con un buen precio, y eso se consigue haciendo crecer el volumen de producción.

El otro reto es la inversión, Vino de la Reina ha recibido apoyo del INADEM, aunque reconoce que no es fácil obtener financiamiento para los viñedos.

Rubén Curiel afirma que estar al frente de una empresa vitivinicultora requiere de mucha pasión, pues los resultados son a largo plazo. Por ahora él representa a la segunda generación que trabaja en la empresa y ya viene la tercera. Son jóvenes que ahora se están preparando para traer nuevas ideas y mejorar el negocio.

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