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Viernes , 20.07.2018 / 03:53 Hoy

Cuatro claves para entender el peso de Carstens en Banxico

Conoce cómo se comportaron la inflación, el tipo de cambio y la tasa de interés de referencia, indicadores clave para evaluar la gestión de Agustín Carstens frente al banco celtral del país. 

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Gersaín Grande

Tras ocho años como gobernador del Banco de México (Banxico), hoy fue oficialmente el último día de Agustín Carstens al frente del banco central del país.

Carstens fue propuesto por el presidente Felipe Calderón como nuevo integrante de la Junta de Gobierno del Banco de México, el 9 de diciembre de 2009 y, una vez aprobado por el Senado de la República, fue nombrado gobernador para el periodo del 1 de enero de 2010 al 31 de diciembre del 2015.

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El 17 de septiembre de 2015, tras ser designado por parte del Presidente Enrique Peña Nieto, fue ratificado nuevamente por el Senado para continuar al frente del Banxico por seis años más; sin embargo, hoy dejó su cargo para presidir el Banco de Pagos Internacionales.

Conoce cómo se comportaron la inflación, el tipo de cambio y la tasa de interés de referencia, indicadores clave de su gestión al frente del instituto central.

Inflación

Uno de los mayores logros de Agustín Carstens frente al Banco de México fue sostener durante 24 meses consecutivos la tasa anual de inflación en alrededor de 3.0 por ciento que es la meta del banco central.

Durante el primer mes de Carstens como gobernador del Banxico (enero de 2010), la tasa de inflación anual se ubicó en 4.46 por ciento, la cual llegó a 6.37 por ciento en octubre de este año, lo que representa un alza de 1.91 puntos porcentuales, de acuerdo con cifras desestacionalizadas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Al inicio de su gestión la inflación se mantuvo estable entre 3 y 4 por ciento, e incluso llegó a bajar a 2 por ciento a finales de 2015 y principios de 2016.; sin embargo, en enero de este año, el índice de precios al consumidor se disparó y tuvo su mayor alza en 18 años como consecuencia de la liberación de los precios de las gasolinas.

A pesar de los elevados niveles de este año, durante su gestión la tasa promedio de la inflación anual fue de 3.83 por ciento, lo que refleja que las expectativas del banco central estaban bien ancladas en el objetivo de 3 por ciento, al que, de acuerdo con el propio Carstens, se regresará a finales del siguiente año.

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Tasa Interés

En enero de 2010, la tasa de interés de referencia del banco central se encontraba en 4.50 por ciento. Al día de hoy, ésta se ubica en 7.00 por ciento.

El ciclo alcista comenzó en diciembre de 2015, luego de que la tasa bajara hasta 3.00 por ciento en junio de 2014. La medida se dio para evitar depreciaciones adicionales al peso luego de que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos anunciara un aumento en su tasa de interés referencial.

Analistas prevén que el fin del ciclo alcista llegue pronto, debido a que el balance de riesgos para la inflación se ha deteriorado moderadamente.

Carstens muchas veces explicó que el alza en la tasa de referencia obedecía al objetivo de mantener la inflación baja y estable, y a la vez proteger el poder adquisitivo de las personas.

A finales de 2016, el día que la Junta de Gobierno del Banxico aumentó la tasa de 4.75 a 5.25 por ciento, Carstens dijo que la inflación era “el impuesto más regresivo” que existía y que por lo mismo el banco central debía usar sus instrumentos de manera juiciosa para “que el impacto sobre la inflación y variables financieras sea el menor posible”.


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Tipo de cambio

El mes en que Carstens llegó al Banxico, el tipo de cambio interbancario cerró en 12.97 pesos por dólar, mientras que un mes previo a su salida (octubre de 2017), la cotización interbancaria cerró en 19.12 pesos por dólar, lo que equivale a una depreciación del peso frente a la divisa estadunidense de 47.41 por ciento o 6.15 pesos, de acuerdo con el histórico de Citibanamex.

El peso se había devaluado luego de la crisis inmobiliaria de Estados Unidos en 2008, lo que se agravó en los siguientes años ante las fuertes bajas en los precios del petróleo, sin embargo, la moneda mexicana tuvo su mayor caída en 2016 luego de que el republicano Donald Trump obtuviera el triunfo en las elecciones presidenciales estadunidenses.

Uno de los mayores logros que los economistas reconocen a Carstens es la implementación de un programa de coberturas cambiarias que le asegura el tipo de cambio a quienes las contratan, para así aminorar la depreciación del peso a causa de la especulación en los mercados.

Carstens insistió muchas veces en que el tipo de cambio estaba subvaluado, es decir, que su precio estaba cayendo más de lo que debería con base en los indicadores económicos del país.


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Autonomía y transparencia

Cualquier persona puede consultar en la página del Banco de México las minutas de las decisiones de política monetaria que toma la Junta de Gobierno del organismo central, también puede consultar históricos del tipo de cambio, reservas internacionales, remesas, tasas de interés y cualquier otro dato que ataña al banco central. Esto no era posible hasta hace algunos años.

La primera vez que se publicó abiertamente una minuta fue el 4 de febrero de 2011 y en ella se podía observar que en la junta del 20 de enero de ese año, donde se había decidido mantener en 4.5 por ciento la tasa de interés de referencia, habían estado presentes el entonces secretario de Hacienda, Ernesto Javier Cordero Arroyo, y el subsecretario de Hacienda, Gerardo Rodríguez, lo que puso momentáneamente bajo la lupa la autonomía del Banxico.

Haciendo una revisión a las minutas publicadas por Banxico, la presencia de los titulares del gabinete económico en las juntas de un organismo que no forma parte del gabinete (ni siquiera ampliado) del gobierno federal, siguió siendo una constante con José Antonio Meade, como secretario de Hacienda; José Antonio González Anaya, subsecretario de Ingresos; y Gerardo Rodríguez Regordosa, subsecretario de Hacienda, en tiempos de Felipe Calderón. La última vez que estos funcionarios participaron en una Junta de Gobierno fue el 15 de marzo de 2012.

“Gracias a que el Banco de México es autónomo su Junta de Gobierno analiza, discute y decide sin cortapisas cuál debe ser la postura monetaria idónea en cada momento y dispone de los instrumentos para instrumentarla, sin interferencias. Así, la autonomía no es un privilegio que beneficie a los funcionarios del Banco de México distinguiéndolos de otros servidores públicos. La autonomía es una garantía para todos los usuarios de la moneda nacional de que el Banco de México no le extenderá crédito al gobierno para financiar su gasto y, por tanto, es garantía de que el mandato prioritario del banco central será procurar, por todos los medios a su alcance, que la moneda conserve su poder adquisitivo”, escribió Agustín Carstens como presentación del libro “Autonomía de la Banca Central en México. Visión histórica”, de Eduardo Turrent, editado justamente en 2012.


MCM

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