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Martes , 13.11.2018 / 12:10 Hoy

Contra Irán

Las grandes compañías instaladas en el país del Medio Oriente podrían terminar su relación de negocios, ante la presión de EU.
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Estados Unidos (EU) ofreció un periodo de gracia que va de 90 a 180 días antes de imponer las nuevas restricciones a la capacidad de las compañías para realizar transacciones con Irán. Pero Steven Mnuchin, el secretario del Tesoro de EU, advirtió después de la declaración del presidente que si bien se pueden solicitar licencias y exenciones, el objetivo es imponer “sanciones máximas” a Irán.

El miércoles pasado el vicesecretario adjunto para Asuntos del Medio Oriente, Andrew Peek, dijo a los periodistas que los europeos respondieron a los llamados anteriores de EU para aplicar sanciones a Irán, y en esta ocasión esperan lo mismo.

Los grandes bancos mostraron resistencia al involucrarse, incluso antes de la decisión de la Casa Blanca de retirarse del acuerdo nuclear, dadas las graves consecuencias que enfrentaría al ir en contra de las restricciones del Departamento de Tesoro de EU.

Los expertos enfatizan que la efectividad de las sanciones estadounidenses es más difícil de predecir bajo el régimen anterior del Plan de Acción Integral Conjunto, debido a que los estadounidenses actúan de manera unilateral en lugar de un empuje internacional.

Sin embargo, para Suzanne Maloney, investigadora senior del Centro Brookings para la Política de Medio Oriente, los riesgos para las grandes compañías occidentales se van a agravar. “El reto para los europeos es que sus economías están muy entrelazadas con la de EU”, dice y agrega que “incluso, si hay un mecanismo de bloqueo para ayudar a proteger a las empresas europeas, simplemente no vas a querer perder la gracia del Departamento del Tesoro”.

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Un exfuncionario de esta dependencia predice que no podrán convencer a un banco o compañía europea para continuar haciendo negocios con Irán dados los riesgos de quedar excluidos del sistema financiero estadounidense. “Se verá un exceso en el cumplimiento de las restricciones, en gran medida por lo que hemos visto en los últimos años”.

Los ejecutivos europeos admitieron que sería difícil para cualquier empresa multinacional con negocios y vínculos financieros con la Unión Americana permanecer activos en Irán. “El impacto inicial de esto será que se congele el comercio con Irán”, dice un ejecutivo de la industria petrolera.

“Todos tenemos el respaldo de los bancos europeos y sabemos que no van a proporcionar ningún financiamiento para comercializar con Irán, incluso si quisiéramos”.

[OBJECT]Los funcionarios europeos tienen esperanzas de que puedan negociar una exención para ciertas compañías que hacen negocios en Irán. La Unión Europea (UE) también evalúa la reactivación de las llamadas sanciones de bloqueo que se diseñaron en respuesta a las medidas estadounidenses contra Irán, Libia y Cuba en la década de los 90; pero los diplomáticos dicen que su efectividad nunca se puso a prueba totalmente, y es probable que ahora su impacto sea aún más débil.

Otra opción que se evalúa es la provisión de líneas de financiamiento que no tienen una denominación en dólares para apoyar a las empresas europeas en Irán, como el acuerdo de crédito de 5,000 millones de euros que se firmó entre Roma y Teherán en enero pasado para ayudar a las empresas italianas.

Los diplomáticos europeos identificaron al Banco Europeo de Inversiones como una posible fuente de financiamiento, aunque se tendrían que superar varios obstáculos para lograr que se involucre.

Algunos funcionarios de la UE ya se resignan a que las empresas europeas sufran las consecuencias económicas de la decisión de Trump. Las principales amenazas a las que se enfrentan las compañías es que les afecten las llamadas sanciones secundarias, las que penalizan a las empresas y personas no estadounidenses que tienen actividades comerciales con los regímenes a los que EU fija la mira.

Se podrían utilizar restricciones al acceso de una compañía al sistema financiero, los mercados de capitales y el financiamiento de créditos a la exportación de EU, comenta David Horn, abogado en WilmerHale. “No fue como si hubiera una fiebre de oro de empresas europeas en Irán”, dice. "A pesar de que hubo factores que no imponen sanciones, en parte esto fue el resultado de la eliminación de riesgo global de los grandes bancos y otras grandes empresas debido a la centralidad del dólar para las finanzas y el comercio internacional. Esa aversión al riesgo ahora se va a intensificar mucho”.

Peek dice que EU utilizaría “la presión de la diplomacia” para tratar de convencer a otros países de seguir el ejemplo de estas sanciones.


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