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Martes , 23.04.2019 / 02:57 Hoy

Bill Gross, el rey de los bonos

FT Mercados

El inversionista habla de blackjack, de la creación de la reconocida firma de fondos y de su diagnóstico de Asperger.
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Bill Gross no ha disfrutado el tipo de crepúsculo de carrera que podría esperar un célebre multimillonario. De hecho, fue francamente miserable. Como el fundador de Pimco —la potencia de renta fija más grande del mundo—, Gross era una estrella en la industria de las finanzas. En un momento dado, el “rey de los bonos” administró cientos de miles de millones de dólares, y sus apuestas podían crear o tronar el destino de países enteros.

A menudo sus extravagantes cartas de inversión lo convirtieron colorido en una industria monocromática. Pero después de cuatro décadas al mando, Gross salió de Pimco en 2014 sin ninguna ceremonia.

 Su toque mágico se convirtió en polvo en Janus Henderson, un pequeño gestor de fondos donde buscó refugio antes de retirarse finalmente hace tres semanas.


 Es una caída de gracia modesta en comparación con algunos desplomes de Wall Street. El ejecutivo de 74 años sigue siendo muy rico — la revista Forbes calcula su fortuna en 1,500 millones de dólares (mdd)—, goza de buena salud y ahora está en una relación sentimental con Amy Schwartz, una exjugadora de tenis profesional.

Pero para alguien que una vez se jactó de que “mi deseo es ganar y ganar para siempre”, las tribulaciones dejaron marcas profundas en su persona. 

Gross parece consumido por la duda, como confiesa rápidamente durante nuestro almuerzo en el Big Canyon Country Club en Newport Beach. Los menús del restaurante permanecen sin leer cuando hablamos de cuando estuvo en la Marina, donde sirvió en un barco que transportaba marinos del grupo SEAL hasta el Delta del Mekong.

 Gross de forma distraída pide lo que acostumbra, un sandwitch de atún con queso derretido sin papas fritas. Yo pido unos tacos de bacalao. 

Después de la Guerra de Vietnam, Gross volvió a la universidad para estudiar un MBA en UCLA, una decisión que se inspiró en una experiencia anterior. 

El inversionista sufrió un horrible accidente de auto cuando aún era estudiante en la Universidad de Duke.

Mientras se recuperaba en el hospital, devoró a Beat the Dealer, un libro sobre el blackjack que escribió Edward Thorp. Al graduarse, Gross se dirigió a Las Vegas y convirtió 200 dólares en 10,000 dólares en cinco meses. 

Ese extenuante estilo de vida no era algo a lo que quisiera regresar después de la Marina, pero Gross pensó que sus habilidades podrían traducirse en operaciones bursátiles. 

Finalmente escribió su tesis de MBA, que le aseguró su primer trabajo en finanzas en Pacific Mutual Life, desde donde lanzaría a Pimco en 1971. 

El negocio llegó a la mayoría de edad en una era de excesos, donde Wall Street supuestamente se alimentaba por las bebidas y las drogas, pero Gross insiste en que nunca vio nada preocupante en Pimco. Pimco operó posiciones de compra y venta de forma activa, se expandió de manera asertiva hacia nuevas áreas de moda como los bonos basura y los mercados emergentes. 

El resultado fue un imperio de inversión que alcanzó un máximo de 2,000 mdd de activos bajo administración a raíz de la crisis financiera, que la compañía navegó con aplomo. Comiendo lentamente su sándwich, Bill Gross admite que probablemente no estaría donde está hoy si hubiera nacido una década antes o después. El ejecutivo atribuye su empuje a una profunda necesidad de reconocimiento.

En Pimco le preguntaba a los empleados qué elegirían si solo pudieran tener una cosa: dinero, poder o fama. “Sabía que para mí era ser famoso”, dice. 

La combinación de un apetito voraz por la fama y el carácter obsesivo del Asperger podría haberlo impulsado a Gross a la cumbre del mundo de las inversiones, pero finalmente conspiró para hacerlo caer. Una mesera se acerca para retirar los platos, pero Gross la aleja al contar su dramática caída en Pimco en 2014.

 La demanda que inició contra su exfirma, acusando a un grupo de ejecutivos impulsados por la “lujuria del poder, la codicia y el deseo de mejorar su propia posición financiera” de sacarlo, llegó a un arreglo. Sin embargo, sigue siendo un tema que le molesta. 

Él atribuye su caída en desgracia en Pimco a su Asperger no diagnosticado, lo que lo convirtió en una persona dominante, enojada, quieta e introvertida. 

Las cosas empezaron a hervir en el año de 2014, cuando Mohamed El-Erian, director ejecutivo de Pimco, renunció repentinamente.Una serie de historias posteriores responsabilizaron de la salida de El-Erian al comportamiento de su fundador. Al final, el comité ejecutivo de Pimco decidió despedir a Gross.

 El millonario ofreció asumir un puesto menor. “Rogaba como un perro, olfateando en busca de golosinas en el suelo... solo quería quedarme en Pimco, era mi familia”, dice.

 “Me vieron, y me dijeron que no...así que llamé a Janus”. Desafortunadamente, su tiempo en Janus Henderson no proporcionó salvación.

 Cuando se anunció su retiro, Pimco publicó un anuncio en el que felicitaba a Gross por su “carrera legendaria y el éxito duradero de la firma que ayudó a fundar hace casi 50 años”. 

Su vida privada ofreció poco respiro, en 2017 se separó de Sue Gross, su segunda esposa con la que estuvo casado durante más de tres décadas. 

Entonces decidió mejor dirigir la conversación a un terreno más familiar: los mercados. A Gross le preocupa la economía de EU, pero su mayor temor es el presidente Donald Trump, “creo que es peligroso”, dice. A medida que nuestro almuerzo termina, Gross insiste en que se siente bastante bien en estos días. “Soy un hombre feliz”, repite.



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