La banca suiza, perseguida por el fantasma de la evasión

Han emitido escritos a miles de clientes para que comprueben el cumplimiento del pago de impuestos o trasladen su dinero a otra parte.
Las oficinas centrales de Credit Suisse en Zúrich.
Las oficinas centrales de Credit Suisse en Zúrich. (Arn Wiegmann/Reuters)

Londres y Zúrich

Los bancos privados suizos transitaron gran parte de la década pasada tratando de deshacerse de las cuentas lucrativas utilizadas para evitar pagar impuestos.

Han escrito a decenas de miles de clientes para ordenarles que “regularicen” sus asuntos, ya sea comprobando que cumplen con los impuestos o que se lleven su dinero a otra parte. Como resultado, los clientes han retirado miles de millones de francos, a menudo una de las operaciones con mejores márgenes para los bancos.

Y sin embargo, los bancos aún no están en zona segura. En 2017 esperaban retos en destinos exóticos. Suiza se unió a una lista cada vez más grande de países cuyas autoridades fiscales automáticamente recibirán la información de los clientes de los bancos suizos. Países como Indonesia trabajaron sobre amnistías fiscales para incentivar a las personas a declarar ingresos no gravados.

Pero el problema volvió a surgir en su puerta en Europa, donde el trabajo de limpieza ha sido más intenso. Los investigadores llegaron a las oficinas de Credit Suisse en los Países Bajos, Reino Unido y Francia el 30 de marzo en busca de información sobre “docenas de personas de las que se sospecha cometieron fraude fiscal y lavado de dinero”. Los fiscales holandeses, que coordinaron los registros dijeron que las investigaciones criminales también se realizaron en Alemania y Australia.

La situación desconcierta a Credit Suisse, ya que pensaba que ya había “logrado” regularizar su base de clientes europeos. “Realmente hicimos mucho esfuerzo para lidiar con el pasado y hemos sido muy proactivos en los últimos años”, dijo Iqbal Khan, jefe de gestión patrimonial internacional de Credit Suisse. “Estamos comprometidos a manejar una operación que cumpla con las disposiciones”.

Las autoridades hasta el momento todavía no explican exactamente de qué acusan a Credit Suisse. La gente que tiene información de la investigación dice que las preguntas se centraron en los procesos y procedimientos, y que a Credit Suisse no se le pidió que entregara información sobre los clientes pasados o actuales. Los banqueros dicen que probablemente la investigación se trate de clientes que tuvieron dinero en Credit Suisse y que lo sacaron como parte de las salidas de 40 mil millones de francos (40 mil millones de dólares) relacionadas con la regularización que el banco dijo que ya procesó.

“¿Cuál es el punto de que un banco suizo tenga clientes europeos no gravados?”, dijo un alto banquero suizo. “De todos modos tendrán que ser transparentes el próximo año”. A partir de 2018 los bancos suizos entregarán de manera rutinaria los datos de los clientes a las autoridades fiscales de toda Europa, mediante un procedimiento de “intercambio automático de información”.

La oficina de la fiscalía holandesa dijo a Financial Times que la información en la que trabaja es “sobre la gente que tuvo una cuenta con el banco suizo en el pasado”. “Encontramos que algunos de esos clientes holandeses todavía tienen una cuenta”, agregó la oficina de la fiscalía. La oficina de impuestos de Australia dijo que obtuvieron información de inteligencia “que respalda nuestra opinión de que algunas cuentas identificadas están activas y en uso”.

Si los clientes todavía utilizan las cuentas para evadir impuestos, puede darle un golpe a los esfuerzo que hizo Credit Suisse en los últimos años. “Fuimos cliente por cliente. Todos tenían que presentar documentación sobre sus respectivos estados fiscales. Si un cliente no estaba dispuesto a proporcionar esa documentación, lo sacábamos”, dijo Khan, al referirse cómo “regularizó” el banco las cuentas europeas.

Las salidas las manejó un grupo especial en la unidad salidas del banco, “donde solo tenían un mandato, que salieran los clientes que no proporcionaban su documentación respectiva”. Se creó de esa manera para que “no existieran conflictos de interés” para los gerentes de relaciones y no existiera un incentivo para retener el dinero, agregó Khan.

Otros grandes bancos suizos pasaron por dolorosos procesos similares para eliminar a los clientes evasores fiscales, pero admiten que no son infalibles. “No somos la policía fiscal, hacemos lo más que podemos hacer. Su pregunta es: ¿alguien nos puede engañar y aún tener activos sin pago de impuestos con nosotros?”, dijo un banquero privado suizo. “Eso tal vez no sea totalmente imposible”.

El banquero dijo que en realidad las cosas se van a volver más fáciles a partir del próximo año, cuando envíen automáticamente la información a las autoridades fiscales. “Tendremos que hacer menos debida diligencia (sobre el estado fiscal de los clientes)”, dijo. “Simplemente les enviamos los datos”. Boris Collardi, director ejecutivo de Julius Baer, dijo que Suiza estaba “un poco adelante de la curva” en lo que respecta al intercambio de información pero que no es “algo malo. Eso es algo que se tendrá que hacer eventualmente. Acabemos con eso”.

Por ahora los bancos suizos tratan de minimizar las implicaciones de la investigación. Los analistas advirtieron que el riesgo para la imagen de los bancos no solo afectó a Credit Suisse. En Francia, su rival suiza UBS enfrenta un juicio penal después de no llegar a un arreglo con los fiscales sobre las acusaciones de que ayudaron a clientes ricos a evadir a las autoridades tributarias.

Información adicional de Jamie Smyth en Sídney.