Cerveceras trasnacionales ven fuerte nicho en África

El grupo de investigación Plato Logic pronostica un crecimiento del volumen de 4.5%, en comparación con 1.4 a escala mundial.
La segunda mayor cervecera del mundo abrió una filial de 150 mde en Costa de Marfil.
La segunda mayor cervecera del mundo abrió una filial de 150 mde en Costa de Marfil. (Eric Gaillard/Reuters)

El año pasado, cuando Nigeria se hundió más en una crisis económica, aparecieron carteles en Lagos, la ciudad más grande, que promocionaban el whisky Johnnie Walker, junto con un mensaje tranquilizador: “Las tormentas nunca duran”.

El sentimiento resuena cuando las compañías multinacionales de bebidas luchan por tener una participación en los mayores mercados de África en medio de la peor desaceleración económica del continente en más de dos décadas.

Y Diageo, el propietario de Johnnie Walker y la destiladora más grande del mundo, espera que su lema sea verdad en el mercado cervecero de aproximadamente 13 mil millones de dólares de África.

Los analistas dicen que a pesar de que la desaceleración que se desató por los bajos precios de las materias primas, los grupos cerveceros están dispuestos a avanzar más en la región a medida que se desaceleran los mercados tradicionales.

África es el mercado de cerveza con mayor crecimiento del mundo, y el grupo de investigación Plato Logic pronostica un crecimiento del volumen de 4.5 por ciento este año en comparación con 1.4 por ciento en el mundo.

El continente se mantiene como un lugar clave en el largo plazo debido a su rápido crecimiento, la urbanización y su población joven. Pero con la ampliación de la clase media africana más lenta de lo anticipado, los analistas dicen que los grupos cerveceros que se centran en la venta de cervezas más baratas resisten mejor la tormenta que los que se quedaron con sus marcas premium.

Contra este contexto, Heineken, la segunda mayor cervecera del mundo, oficialmente abrió una cervecería de 150 millones de euros en Costa de Marfil este mes. Siguió el lanzamiento selectivo en noviembre de su cerveza Ivorie, producida para el mercado local, elaborada con arroz de producción local y que ya disfruta de popularidad entre los bebedores en la cosmopolita capital comercial de Abidjan.

“Cuando ves la población tan joven de Costa de Marfil, el crecimiento de su PIB es el del país africano de mejor rendimiento, todos los parámetros para el éxito están en su lugar aquí”, dice Roland Pirmez, presidente de Heineken para África, Medio Oriente y Europa del Este, cuya división contribuyó con 15 por ciento de los ingresos de la compañía de 20 mil 800 millones de euros en 2016.

Desde la caída de los precios en 2014 que envió a las economías de Nigeria y otros países africanos dependientes de las materias primas a una caída libre, la suerte de las cerveceras extranjeras difirieron.

A medida que los ingresos se redujeron, muchas marcas de lujo, como Guinness, de Diageo, quedaron fuera del alcance de decenas de millones de personas aspiracionales y conscientes de marca de Nigeria.

Como resultado, “la cerveza de bajo costo es lo que la gente bebe”, dice Adedayo Ayeni, analista de Renaissance Capital. Trevor Stirling, analista de Bernstein, está de acuerdo. Dice que la suerte de cada compañía “depende mucho de la cartera de productos en el país”, pero la única constante en medio de la desaceleración es que “tienes que considerar que la cerveza económica empieza a tener un auge”.

Pirmez dice que Heineken responde al ofrecer una serie de cervezas para “satisfacer las diferentes necesidades de los consumidores” a diferentes precios, ayudando a que los ingresos orgánicos en África suban 3.5 por ciento el año pasado.

Olivier Nicolai, analista de Morgan Stanley, dice que Heineken “reaccionó más rápidamente a la crisis” en África que algunos competidores, y agregó: “Su forma de pensar es que es mejor para el consumidor permanecer dentro de su cartera, más tarde en algún momento va a cambiar por un mejor producto de nuevo”.

Ese enfoque contrasta con la operación de Guinness Nigeria, de Diageo. Aumentó el precio de su cerveza Harp para compensar la volatilidad de la moneda. “Los volúmenes se derrumbaron” de casi un millón de hectolitros al año antes de 2014 a menos de 350 mil el año pasado, dice Ayeni.

En una conferencia con analistas del mes pasado, John O’Keefe, presidente de Diageo en África, reconoció que en Nigeria, donde la inflación es de casi 18 por ciento y el crecimiento en el mercado de cerveza se desaceleró, “la asequibilidad es aún más importante para los consumidores” de lo que era antes.

Aunque Guinness Nigeria volvió a introducir Satzenbrau, una cerveza económica que produjo hace décadas, pero como marca premium, “evaluó mal la capacidad de los consumidores para lidiar con el incremento y pagó el precio”, dice Ayeni.

El grupo registró un crecimiento orgánico de ventas netas de 17 por ciento para los licores en África el año pasado, pero las ventas orgánicas netas de cerveza cayeron 1 por ciento. SABMiller, la cervecera cuyas raíces están en Sudáfrica, fue adquirida por Anheuser-Busch InBev el año pasado por 79 mil millones de libras, ya que buscaba comprar presencia en África.

SAB opera en 17 países directamente y en otros 21 a través de una asociación con Castel, el grupo francés de bebidas y también se benefició de un enfoque en cervezas más baratas.