Las ‘armas químicas’, ¿‘fake news’ como Irak o Vietnam?

De nueva cuenta, imágenes de dudosa procedencia, como el supuesto “ataque” con sustancias el 7 de abril en Duma, sirven a Washington para atacar Siria, sin exhibir pruebas.
Imágenes de las presuntas víctimas del gas cloro.
Imágenes de las presuntas víctimas del gas cloro. (Especial)

México

Aún no habían despegado de La Haya los investigadores de la OPAQ, que el sábado arribaron a Siria para investigar el real o supuesto “ataque químico” en la ciudad de Duma, al este de Damasco, el sábado 7 de abril, cuando ya Donald Trump se jactaba de su “misión cumplida” al atacar EU la madrugada del sábado, con apoyo de Londres y París, tres instalaciones militares sirias en Homs (oeste) y el oeste de Damasco. El pretexto: castigar los “crímenes de un monstruo” (el presidente sirio Bashar Asad) y, de paso, estrenar el nuevo “misil invisible” JASSM-ER del Pentágono, fabricado por la Lockheed Martin. 

Solo los protagonistas de ambos bandos (Siria-Rusia-Irán / EU-Francia-Reino Unido-Israel) saben si en la devastada ciudad de Duma ocurrió o no el último “ataque químico”, denunciado el mismo día 7 por los Cascos Blancos; una ONG siria cuya imparcialidad está en entredicho, siendo acusada por Damasco de actuar únicamente en las zonas bajo control rebelde, en especial el Frente Al Nusra, ligado a Al Qaeda. Según los Cascos Blancos, el 7 de abril “un helicóptero lanzó un barril con una sustancia química sobre la localidad de Duma, con saldo de decenas de muertos y centenares de afectados”.

De inmediato el régimen de Asad lo negó, al igual que hace un año, cuando videos —sin veracidad comprobada de forma independiente— mostraron otra “masacre” con gas sarín en Jan Sheijun, Idlib (noreste), el 4 de abril de 2017, con saldo de “casi cien muertos”.

El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), muy activo desde el inicio de la rebelión contra la dinastía Asad en 2011, se sumó entonces a la denuncia, pero sin avalar las imágenes. Por cierto, también el OSDH, con sede en Londres pero con una vasta red de informantes en Siria, ha sido cuestionado por diversas fuentes, entre ellas The Guardian de Londres, que le indilga informar de forma selectiva al cubrir solo los actos violentos del ejército sirio contra los rebeldes y en defensa de los extremistas islámicos.

Para alimentar las sospechas sobre la credibilidad de las noticias, un video (https://youtu.be/sKui1090pWo) muestra el entrenamiento que yihadistas en Siria estarían dando a la población infantil para simular “ser víctimas de un ataque químico”. ¿Serán los niños de Guta el 7 de abril?

Al respecto, es inevitable recurrir a la larga lista de montajes a los que ha echado mano el expansionismo estadunidense para justificar desde 1776 su larga lista de intervenciones, como fue por ejemplo el llamado “incidente del golfo de Tonkín”, en 1964, que permitió a Lyndon B. Johnson entrar de lleno en la guerra de Vietnam (1964-1975), simulando el ataque de una lancha patrullera de Vietnam del Norte contra el destructor USS Madox. Otra trágica fake news fue el hundimiento del acorazado USS Maine frente a los costas de Cuba, una explosión autoinfligida que en la noche del 15 de febrero de 1898 mató a 256 de sus marinos y le sirvió a EU de pretexto para declarar la guerra a España y arrebatarle así su codiciada isla de las Antillas.

También el real o supuesto ataque químico en el poblado sirio de Jan Sheijun, el 4 de abril de 2017, le sirvió hace exactamente un año al flamante presidente Trump para estrenarse en la guerra: el 7 de abril ordenó lanzar 59 misiles Tomahawk contra la base de Shayrat (centro), asestándolo un duro golpe a la Fuerza Aérea de Asad.

Una masacre química probada fue la ocurrida el 21 de agosto de 2013 en Guta, al este de Damasco donde, según el centro de Documentación de Violaciones en Siria, hubo al menos mil 21 fallecidos. Considerado el peor ataque de este tipo desde 1988, su autoría fue objeto de intensa controversia, acusando las potencias de Occidente a Asad y éste a “los servicios de inteligencia franceses”, interesados con EU “en imponer su proyecto de dividir en dos a Siria”. El mismo “Sunistán” que impulsa el inminente nuevo consejero de Seguridad Nacional de Trump, el ultraconservador John Bolton, quien como diplomático ante la ONU defendió la indefendible fake news de las “armas de destrucción masiva” de Sadam Husein, que sirvieron de pretexto a la sangrienta, prolongada e inútil invasión a Irak (2003-2011).

Para Rusia, principal sostén de Bashar Asad, el nuevo “ataque químico” en Duma es “una provocación de los servicios británicos para frenar el avance del ejército sirio en su lucha contra los remanentes de los grupos terroristas”, como Damasco llama por igual a rebeldes siros y yihadistas.