Estado fallido

‘Fake news’ y el Día de los Inocentes

Como todos los años, ayer se hicieron todo tipo de bromas, tradición que muchos defienden más que la Navidad misma y se considera amargados a quienes no queremos participar. Vale pues, entiendo que se la pasan muy bien con las inocentes palomitas que se dejaron engañar, a pesar del funesto origen de la tradición, pero ese no es mi tema. Ahí les va lo que veo ahora como un problema.

Como ya es una linda costumbre en año electoral, se nos viene encima una cantidad de información falsa y comprada que no tendrá control. Sí, muchos famosos ya aprendieron el precio de mandar tuits pagados por un partido político o candidato, pero queda claro que otros no, porque el asunto ya empezó. Así que el tema de fake news o incluso información desvariada será más severo que nunca. ¿Así que, qué importa lo que hagamos o digamos el 28 de diciembre? Se los contesto en dos letras: RT.

La información del día ya no lo es. Es verdad que muchas veces la permanencia de una nota es minúscula, tanto que ya no alcanza más que a pasar volando por las redes y se olvida al día siguiente, pero por otro lado, cuando la nota llama la atención, se queda en los algoritmos de la red y seguirá saliendo una que otra vez por todos lados. Además, la gente la descubrirá en las redes sociales y le dará reenviar (RT), lo cual significa que será leída cualquier día que no sea de los inocentes. Y con esta muy demostrada manía que tenemos de quedarnos con los encabezados, ya veo cómo en unas semanas alguien me estará diciendo que “están acreditando medios mexicanos para la boda de Harry y Megan” o que “Selena Gómez está embarazada de Justin Bieber”.

Cuando les pregunte la fuente, no tendrán la menor idea y me contestarán el siempre enfurecedor, “lo leí en internet”, pero me lo dirán completamente convencidos. Sin distinguir si lo leyeron en un medio que cuida su reputación periodística, en el muy divertido Deforma o en una traducción mal hecha de TMZ. Me lo dijo el internet. Esa es la palomita que se dejó engañar. Daría lo mismo que me digan: “Mi fuente fue el teléfono”.

Me queda claro que muchos gozan de este día.

No entiendo bien por qué hay tanto placer en engañar a alguien, aunque sea por un chiste inofensivo, pero ese es mi problema. En lo que sí hay un daño tremendo es en que cada vez es más difícil distinguir información real de la inventada.

Eso es a propósito. Y una tradición como esta no ayuda en nada. Ni fue, por cierto, inventada para periodistas ni publirrelacionistas.

¿En serio?

¿El Hollywood Reporter denominó la película 9/11 con Charlie Sheen como la peor del año? ¿Hubo una película del 11 de septiembre con Charlie Sheen? ¿Alguien invirtió en ese actor con ese tema? Wow.

Twitter: @SusanaMoscatel