Itinerario político

¡Los milagros “del hueso”!

La desmedida ambición “por agarrar un hueso” —entendido como el gusto sin freno por vivir del dinero público— ha provocado, por décadas, la más severa crítica social hacia los políticos.

Más aún, la compulsión por conseguir “el hueso” lleva a políticos e imitadores al lugar de los ciudadanos más despreciables cuando la política vive su mayor descrédito.

Hoy ser político, aspirar a político o meterse con calzador a la política —al “selecto grupo” de vividores del dinero público— es igual a ser uno de los muchos “apestados sociales”.

Sin embargo, lo que pocos saben es que “el hueso” —el deseo sin freno por un cargo público— es uno de los mayores misterios de la humanidad y, al mismo tiempo, el mayor milagro en la sociedad mexicana.

Y es que “el hueso” no solo es capaz de producir fortunas en poco tiempo, sino que entre sus cualidades aparece la de cambiar a los ciudadanos no solo de credo religioso, sino de religión política, tanto como lo exija el “sacrosanto hueso”.

El culto “al hueso” convierte en protestantes a católicos, en izquierdistas a los de derecha, en radicales de derecha a los que pregonaban el juarismo y hasta el más santificado se vuelve al culto satánico solo por conseguir “un hueso”.

Ya en el colmo de la milagrosa epidemia “del hueso”, hasta periodistas se desdicen de sus “convicciones” y terminan por adorar al demonio que antes cuestionaban.

A Lilly Téllez le tiran “un hueso” y sin más se identifica con la Morena de AMLO, a pesar de que semanas antes criticaba el autoritarismo de AMLO, su opacidad, holgazanería y hasta su perfil nada democrático. A faranduleros del cine y el teatro les tiran un hueso y cambian de religión, identidad política y hasta de gusto por vivir del cuerpo. Claro, para vivir del dinero público.

Pero el mayor milagro “del hueso” lo descubrió recientemente el INE. Muchos de esos prohombres de la sociedad civil que buscan “candidaturas independientes”, en repudio a los mafiosos políticos, resultaron igual de tramposos y mentirosos.

El consejero Benito Nacif descubrió el hilo negro y el agua tibia; que los candidatos independientes han incurrido en usurpación de identidad, suplantación de documentos oficiales, captura ilegal de fotocopias de credenciales de elector… Y una larga lista de trampas.

El INE sospecha de una “industria” ilegal que se dedica a la venta y compra de padrones y a traficar con los datos personales de la ciudadanía.

De risa loca; hasta hoy descubre cómo se construyeron PT, PES, Panal, Morena, el viejo Partido de la Rosa… “El hueso” lo pudre todo.

Al tiempo.

En este 2018 el país habrá de enfrentar retos ydesafíos de magnitud mayor. El proceso electoral por sí mismo significa en sucomplejidad un tema a atender. También está la relación con Estados Unidos y ladinámica propia de un escenario de incertidumbre. El país sigue, el gobierno seencamina a la recta final y las dificultades propias del entorno obligan a unsentido mayor de responsabilidad y evitar que quienes deben ser garantes deinstitucionalidad se vuelvan parte del problema.

El relevo en la Secretaría de Gobernación significa laintegración de un nuevo equipo para cumplir esta responsabilidad. AlfonsoNavarrete tiene las prendas necesarias para cumplir esta crítica tarea. Se haceacompañar de un equipo preparado, un desdoblamiento de la Secretaría delTrabajo a la entidad responsable de la política interna y la seguridad. Unacierto ratificar a Renato Sales Heredia como comisionado nacional de Seguridady a Manelich Castilla Craviotto como comisionado general de la Policía Federal,lo que significa que Navarrete Prida habrá de privilegiar el tema de lagobernabilidad, como el viernes lo expusiera ante colaboradores en su primerareunión en la dependencia.

El gobierno debe tener continuidad en su desempeño. Elpresidente Peña ha ratificado su determinación de cumplir compromisos y tareaspendientes. Sin embargo, la inercia del proceso sucesorio y de la mismaelección es poderosa. La elección está a cargo del INE y ha probado ser unainstancia confiable y capaz de cumplir con la tarea de organizar los comicios,así como de hacer valer la ley bajo las condiciones de una normatividadcompleja, en varios aspectos absurda, pero que en su conjunto es garante deelecciones en un contexto de normalidad.

La embestida del gobernador de Chihuahua, JavierCorral, contra el gobierno federal es uno de los eventos que muestran lasnuevas condiciones en las que se desarrollará la contienda. Su intervencióntiene una carga política fuerte que se alimenta de la indignación pública porla corrupción. De allí que personalidades de seriedad y credibilidad comoJaqueline Peschard se hayan sumado a la denuncia del gobernador bajo eldiscutible argumento de la represalia de las autoridades hacendarias por elproceso legal que se lleva en el stado de Chihuahua contra el PRI por desviaciónde recursos.

En tales circunstancias lo recomendable es laaplicación estricta de la ley y que las autoridades cumplan con apego a lanorma. La investigación en Chihuahua tiene una clara motivación política. Lostestimonios obtenidos, como elementos de prueba, son del todo discutibles comoes el caso de ofrecer inmunidad al secretario de Finanzas del gobiernoanterior, Jaime Herrera, a cambio de declaraciones de dudosa veracidad. Lomismo que se ha pretendido hacer con Alejandro Gutiérrez, alto funcionario delPRI en la dirigencia nacional anterior, a quien se le pretende intimidar paraobtener declaraciones a modo para así robustecer no el caso penal, sino elpolítico.

Allá de quienes le sigan el juego a Javier Corral. Larealidad es que el tema es competencia de la Fepade. El titular de ladependencia, a diferencia del fiscal de Chihuahua, ha sido ratificado por lapluralidad del Senado. En la aplicación de la ley es urgente que la dependenciatome cartas en el asunto y se realice una investigación para deslindarresponsabilidades al margen de la intención política, evidente en el gobiernode Chihuahua y su mandatario Javier Corral. El secretario de Finanzas, JaimeHerrera, debe ser sujeto de investigación y de ser el caso de desviación derecursos públicos, como lo dice el mandatario local, debe ser llamado a lajusticia. También debe la PGR acreditar el esfuerzo para extraditar a CésarDuarte.

La gobernabilidad del país demanda de todos cuidar lostérminos de la contienda. Las elecciones competen a los candidatos y partidos,los medios y el conjunto de la sociedad deben participar en el debate y en elescrutinio sobre personas, biografías y argumentos. El ruido propio de loscomicios es mayúsculo y es menester que el voto sea precedido por la libertadde los candidatos a emprender su proselitismo, el debate entre las distintasopciones y la tarea de la sociedad de someter a examen a quienes se presentancomo la solución o la mejor opción ante la renovación de los poderes y órganosde gobierno.

El proceso habrá de transitar por camino minado. Lomismo para los gobiernos, los partidos y sus candidatos. Mucho puede ocurrir enlos próximos meses y ante ello la fuerza de las instituciones es la mejorgarantía para que la polarización propia de los comicios no se desborde ycomprometa la normalidad. Un sentido de Estado es lo que debe prevalecer en lasinstancias de autoridad que organizan las elecciones y en los poderes públicos,pues con ello el país tendrá comicios ejemplares a pesar de la complejidad e incertidumbredel momento.

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