Contracorriente

2018: el imperio de la partidocracia

Se han registrado 31 aspirantes a una candidatura presidencial “independiente” que deberá reunir más de 800 mil firmas para aparecer en las boletas de 2018. ¿Alguno de estos aspirantes tendrá una postura distinta a las que han asumido quienes dirigen los partidos políticos actuales? ¿Hacen verdaderamente honor al adjetivo “independiente” quienes han decidido recorrer esa ruta?

El interés de muchos de quienes empujamos en su momento la existencia de las candidaturas independientes buscábamos generar un terreno fértil para: agendas de política pública que rompieran el monopolio partidista en la distribución de recursos públicos; acelerar la rendición de cuentas y reducir la impunidad; cambiar la fórmula de asignación de prerrogativas; contar con líderes que no dudaran en denunciar el autoritarismo y la censura; además de cambiar la fórmula de asignación de prerrogativas.

Los partidos fueron cautelosos para mantener clausurado el registro de nuevos partidos políticos manteniendo reglas que obligan a acarrear clientelas y realizar asambleas masivas sin contenidos. También para colocar candados de registro y prerrogativas que limiten a las candidaturas independientes. En contraste, permitieron que la chapulinada de dirigentes partidistas pueda contender como independiente de un día para otro. Buena jugada, las candidaturas independientes hoy son el blanco de la cabuleada.

El problema no es solo si las candidaturas independientes benefician al PRI, sino que así la contienda de 2018 no tendrá ningún costo para los privilegios de los partidos. Estos “independientes” difícilmente se alejarán del perfil palero de alguna fuerza política. Quienes no brincaron en algún momento de un partido con el que conservan métodos y aliados, tienen muy pocas posibilidades de posicionarse con fuerza en el espectro de competencia.

Veamos entonces la foto de las “oposiciones” ¿Hay alguna que haya propuesto la eliminación de privilegios de partidos? ¿Hay quien haya demostrado interés real para construir un sistema anticorrupción que no coloque a sus carnales a la cabeza? ¿Alguna se escapa de tener entre sus filas a ex gobernadores o delegados corruptos y fraudulentos? No importa el color, perfiles como los de los Duartes, Moreno Valle, Monreal, Ramírez, Padrés, Moreira o Montiel son bienvenidos en la partidocracia.

En 2018 quizá tengamos alguna sorpresa, pero lo que no cambiará serán los pactos de complicidad entre las fuerzas políticas, el intercambio de iniciativas legislativas, la rebatinga presupuestal, la protección de ex gobernadores prófugos de la justicia. Lo que les importa es mantener y repartirse el poder.