Estira y afloja

El mercado de superación personal

Es un mercado que genera alrededor de 500 millones de pesos anuales prácticamente sin publicidad. Nos referimos al concepto de coaching personalizado o cursos de superación personal que enfrentan desprestigio y mitos de sectas secretas que los empresarios del ramo buscan eliminar.

El caso que detonó la alarma es el de NXIVM, grupo que se define como de autoayuda con sede en Albany y que es investigado por el FBI en Estados Unidos, por marcar a mujeres con un símbolo que contiene las iniciales de su fundador. En Canadá también se enfrentan procesos judiciales y en México cobró importancia por su relación con Emiliano Salinas Occelli, hijo del ex presidente Carlos Salinas de Gortari.

Las empresas más representativas de ese mercado son Mexworks, Semiología de la vida cotidiana, Creser, Élite Excelencia, Landwor, Dasein Coaching, Leadmex, Visionar Training, Leadlife y SMX Transformación. La más visible es Executive Success Program, que dirigen Salinas Occelli y Alejandro Betancourt Ledesma.

La firma es mejor conocida por sus iniciales ESP y es licenciataria desde 2002 de los programas de desarrollo personal del corporativo NXIVM, de Nancy Salzman, que tiene también presencia en el mercado canadiense.

En sus más de 15 años de operaciones, ESP México ha impartido alrededor de 250 cursos de entrenamiento para un total de 8 mil personas con una plantilla de 120 coaches especializados que, como contratistas independientes, brindan servicios en plazas como CdMx, Nuevo León, Jalisco y Guanajuato.

Los cursos que ofrece son para personas de clase media-alta de entre 35 y 45 años. Son emprendedores que buscan superar limitaciones profesionales, vencer retos o mejorar sus relaciones interpersonales. Es un mercado exigente, de alto poder adquisitivo y, por lo tanto, con una muy amplia oferta de servicios para superación personal que va desde el pago de servicios personalizados de coaching o terapia psicológica hasta la contratación de cursos como el de ESP, todos ellos con un costo promedio por hora de mil 200 pesos.

La clientela aumenta por recomendación directa de quienes tomaron los cursos. No creo que lo hagan porque “les lavaron el cerebro” o peor aún, por fanatismo religioso.

jesus.rangel@milenio.com