Psi y que

Carta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos, hasta donde mi ateísmo y ciertas referencias me indican, ustedes no eran ni reyes, ni tres, no se ubican sus nombres, ni sus razas, y ni siquiera a sus géneros. Pero no importa, en un afán narrativo y medio delirante, empecemos. El año pasado debí haberme portado muy "mal", ya que no tomaron en cuenta ninguna de las peticiones que les hice. Ya saben que desde niño, tengo la pésima costumbre de pensar y el peor hábito de decirlo. Quizás eran muchas o marcadamente utópicas, por lo que este año les voy a pedir únicamente tres cosas que a continuación describo para que no se equivoquen.

Mi primer deseo es que este año puedan ayudar a los mexicanos a comprender que la verdadera política nació en la polis, es decir, en la comunidad. Hacer política era posible porque estabas con los demás, y por ello, cualquier acto político debía acontecer en un espacio público. Hoy, las decisiones que importan a todos los mexicanos se toman en despachos anónimos de unos cuantos. Se nos convoca a rescatar a México, pero nadie nos va a invitar para participar en el diseño del rumbo nacional. Estamos completamente separados de los escalones superiores del poder mediante una democracia electorera "no electoral- Iniciarán los tiempos de montajes de debates televisivos para que juzguemos cuál de los candidatos fue mejor "coacheado" para amarrar mejor su corbata según el tamaño de su papada y de acuerdo a eso, la mayoría votará o no. Confundimos la soberanía del elector con la soberanía política del ciudadano, ir a las urnas no es lo mismo que comprar en un supermercado los ingredientes para la cena de fin de año.

Mi segundo deseo es construir una política de fomento de empleo que tenga como sello distintivo la diversidad y mejore las condiciones de vida de los colaboradores. Ya me harté de las empresas que adoran las intervenciones sintomáticas y simuladoras como el coaching, los entrenamientos de vida o los talleres motivacionales y de su tendencia a los "retratos hablados", a la contratación por castas, a la discriminación por motivos de edad, color de piel, apariencia, sistema de creencias o nacionalidad. Al respecto, dice Lomnitz: "Si la cadena Hooters pide solicitudes para el trabajo de mesera, cada solicitante será evaluada como si estuviesen por firmar un contrato de trabajo en un table-dance. El aviso oportuno no dice: buscamos mujeres de buena pierna, menores de 35 años, pero por algún motivo no se contrata ahí a meseras de 50 años, y habrá una discriminación sistemática en favor de solicitantes sexys".

Mi tercer deseo es también, mi promesa. Ayúdenme a seguir enfrentando los demonios de este tiempo, en especial a los nuevos totalitarismos ideológicos, a la moda de ser imbéciles, al fanatismo, los prejuicios, la falta de ideas, la alienación y el intrusismo profesional. Sigo convencido que parte de nuestros males provienen de la dominación ideológica de una sola forma de entender el mundo (la mercancía, la ganancia, la acumulación de riqueza y la imagen) y por ello, hoy más que nunca es prioritario mantenerse fiel al sujeto.

Twitter: @HectorCerezoH