Duda razonable

Guerrero, ícono del fracaso sexenal

Solo en la Semana Santa, el crimen organizado dejó 46 homicidios, 24 de ellos en Acapulco. Entre las víctimas, menores de edad, ex funcionarios como Roger Arellano Sotelo, ex alcalde y ex diputado local del PRD; Modesto Carranza, suplente del diputado Saúl Beltrán Orozco, compadre de El Tequilero. El viernes 15 se registró un ataque en la Costera Miguel Alemán de Acapulco, que dejó dos muertos y cinco heridos, entre ellos dos turistas de Ciudad de México. El fin de semana, dos asesinatos en diferentes puntos de Acapulco, uno de ellos fue el de un marino vestido de civil, quien fue atacado a balazos. El alcalde de Alcozauca estuvo secuestrado más de 24 horas.

Ahora, asesinaron a Demetrio Saldívar, secretario general del PRD en el estado, y es cosa cotidiana que aparezcan cuerpos, o cabezas en Chilpancingo, o en Acapulco o en la carretera del Sol o donde sea.

Todos los días un horror más.

Incluido el del gobernador que ayer, después de lamentar el asesinato del perredista, salió a decir que se encontró un problema mayor cuando llegó a la gubernatura del que imaginaba. Y se puso a hacer cuentas chinas de cómo, en realidad, el asunto no está tan mal.

Todos los días, cuando leo el recuento del horror guerrerense, no dejo de pensar que este es el estado donde hace un par de años un grupo criminal junto con la policía de la tercera ciudad más grande de la entidad, rodeó, capturó y desapareció a 43 jóvenes estudiantes.

Aquella tragedia que cambió la dinámica del sexenio que hasta ese día se creía exitoso en la materia no provocó reacción estratégica alguna en el gobierno federal.

Cuando una tragedia similar sucedió en Villas de Salvarcar, el sexenio pasado, al menos, el gobierno de Calderón aventó miles de millones de pesos en aquello que llamaron Todos Somos Juárez.

En Michoacán, cuando el gobierno aún tenía ánimo de hacer algo, intervino el estado y en algo ayudó. Un gobernador terminó en prisión.

Después de la noche de Iguala, el gobierno ya no tuvo las ideas ni la voluntad.

El gobierno de Astudillo, priista, un desastre. El estado en las mismas o peor que antes. Abandonado.

Una lástima.

Guerrero será el ícono del fracaso del sexenio en términos de seguridad.

Twitter: @puigcarlos