El pozo de los deseos reprimidos

La televisión mexicana en 2017


Hacer un resumen de todo lo que sucedió en México en materia de televisión durante 2017 es la cosa más complicada del mundo.

¿Por qué? Porque tuvimos uno de los años más complejos de todos los tiempos.

Para empezar, 2017 inició con un golpe mortal: los cambios de frecuencias.

Como usted recuerda, muchos de nuestros canales favoritos cambiaron de posición en los cuadrantes tanto de la televisión abierta como de los cables y de las antenas directas al hogar.

Resultado: miles de personas sufrieron horrores para encontrar sus canales de toda la vida y, obviamente, esto tuvo dolorosas consecuencias tanto en los ratings como en las ventas.

¿Y? Pues que como se redujo la entrada de dinero y, como en cualquier industria, se cancelaron proyectos y contratos.

Donde más se notó esto fue en el tema de las exclusividades.

Súbitamente mucha gente se quedó sin sus ingresos regulares y los talentos comenzaron a ir y venir de una televisora a otra sin los “castigos” y sin los comentarios bélicos de otros tiempos.

Imagínese, por un momento, lo que sucedió a nivel macro en el negocio de la televisión.

Por un lado, audiencias perdidas. Por el otro, poco dinero. Y en medio, negociaciones internacionales, el impacto de las nuevas tecnologías y mucho ruido, muchos chismes.

¿Qué fue lo que sucedió? Que en el año que está por terminar a varias de nuestras compañías más importantes les dio por trabajar más para Estados Unidos que para México y por confundir la ventana de la televisión abierta con la de plataformas como Netflix.

Las consecuencias fueron tremendas: los horarios estelares de nuestros canales más tradicionales se comenzaron a llenar de proyectos insólitos por su peculiar manejo de los contenidos, como La piloto, Rosario Tijeras, La doble vida de Estela Carrillo y Hoy voy a cambiar.

Nuestras producciones dramatizadas dejaron de ser nuestras y se empezaron a volver más coproducciones con otras televisoras de países como Colombia, Brasil y Estados Unidos, como en los casos de El capitán, Su nombre era Dolores y Las verdades bien cantadas.

Pero lo más escandaloso no es esto sino que México, de haber sido una potencia exportadora de ficción, acabó convirtiéndose en una gran importadora de contenidos de Turquía y de Brasil.

Nada de esto es nuevo, pero en 2017 se notó más. Lo más significativo fue que mientras las pantallas se fueron llenando de propuestas a favor del narco, la violencia y las situaciones “diferentes”, las multitudes acabaron por irse con otras propuestas.

¿Cuáles? Las de las repeticiones como El Chavo, las de la orientación moral tipo La rosa de Guadalupe, las de los contenido religiosos al estilo de Moisés y los diez mandamientos y las de las bioseries.

Es como si, ante el desorden de nuestra industria (que no es muy diferente a otros “desórdenes” que padecimos de enero a la fecha) los televidentes se hubieran espantado y hubieran decidido volver al origen, a los valores más ancestrales.

Pero no solo eso, es como si los espectadores, cansados por la mala calidad de la mayoría de nuestras ficciones, hubieran optado por refugiarse en la realidad, en la vida de gente famosa.

¿Qué tienen en común la mayoría de las bioseries que vimos en 2017? Protagonistas femeninas con vidas escandalosas como Jenni Rivera, Paquita la del Barrio y Lupita D’Alessio.

Pero el retorno al origen y a la “realidad” no solo se dio en las series y las telenovelas. ¿Qué me dice usted de lo que vimos en los programas de entretenimiento y en los reality shows?

Un claro regreso a los “dating games” de los años 60, pero corregidos y aumentados, como en el caso de Enamorándonos, y una muy obvia búsqueda de “más de lo mismo” pero elevado a la ene potencia en cuanto a escándalos, riesgos y fuerza.

Y si no me cree, acuérdese de Bailando por un sueño, MasterChef Junior 2017, La isla 2017, La voz… México, MasterChef 2017, Exatlón y La fortaleza.

Usted y yo nos podemos quejar de muchas cosas menos de la lucha de nuestras televisoras por recuperar las audiencias perdidas.

Tenemos ejemplos los mismo en la iniciativa privada con títulos como Las malcriadas, Mi marido tiene familia, Caer en tentación, Tres familias y ¡Muy padres! que en los medios públicos con inmensas apuestas por parte de TV UNAM, Canal Once y Canal 22.

Y ni hablemos de lo que sucedió en el mundo de los noticiarios porque entonces sí no vamos a acabar nunca.

Todo se movió en 2017. Todo. ¿O qué, a usted ya se le olvidaron los movimientos de cabezas?

Desde Emilio Azcárra Jean en Televisa hasta los nuevos directivos de señales como MexiquenseTv pasando por cualquier cantidad de nombre en todas las televisoras de este país.

Hacer un resumen de todo lo que sucedió en México en materia de televisión durante 2017 es la cosa más complicada del mundo. ¿O usted qué opina?

alvaro.cueva@milenio.com