Sin ataduras

José Basilio Guerra: diplomático errado

Roma. Cerca de Piazza Navona, entré a la librería anticuaria Calligrammes y me llamó la atención un opúsculo intitulado: “Fatti accaduti nel Messico in seguito dell’intervento francese in risposta agli stimatissimi signori editori dell´Osservatore Romano”.

La publicación fue escrita por José Basilio Guerra, que se identifica escuetamente como “mexicano”. Edición privada financiada por el autor, de solo 23 páginas, fue impresa en Roma en 1863 por la Tipografía Menicanti.

La obra reproduce una carta aclaratoria que Guerra envió a los directores del diario ligado al Vaticano, publicada el 11 de septiembre de 1863, número 206, que a continuación traduzco:

“Los estimados señores me permitirán que como mexicano reclame y proteste en contra de la palabra Conquista de México, empleada más de una vez, en el apreciable y juicioso periódico de los estimados señores (al cual tengo el agrado de estar suscrito), cuando han escrito sobre la intervención francesa en México. La palabra Conquista no es apropiada ni para referirse a México ni a Francia. Su humildísimo servidor, José Basilio Guerra”.

A su vez, los editores respondieron a Guerra:

“Al acceder al deseo del egregio señor mexicano, nos permitimos hacerle observar que, al usar la palabra Conquista en relación con México nos apegamos al hecho, sin juzgar o prejuzgar la cuestión del derecho. Aún más, nos permitimos subrayar, que, en lo concerniente a Francia, esta misma mañana, un diario parisino, L’Union, usaba al referirse a México, la criticada palabra. ‘Francia es dueña de México, dice L’Union… ella desea dar una lección y vengar una injuria: ahora tiene en sus manos una Conquista’. Y la misma palabra, si damos crédito a una carta en Correspondencia de Madrid, fue dicha por el general Forey al general Almonte cuando éste exigió al comandante francés cierta independencia en los actos administrativos de ese país. ‘¿Cuál de los dos ha conquistado México, usted o yo?’. Y Almonte no supo contestarle.”

Guerra dedicó el resto de su librito a defender que Francia no tenía la intención de conquistar a México. Alegó que, por el contrario, desde que desembarcaron en Veracruz, las fuerzas francesas cooperaron con las tropas nacionales, formando un ejército franco-mexicano, con el fin de combatir conjuntamente la anarquía.

Guerra criticó a los editores por repetir lo que publicaban otros periódicos, sin verificar la realidad de los hechos. Comentó con ironía que los periódicos son como los gallos: cuando primero canta uno, otro canta después, y luego otro más, hasta que todos cantan en el mismo tono.

Citó al mariscal Forey, quien en una proclama dirigida a los mexicanos, luego de tomar la capital del país, convocó a la unidad: “…que todos los hombres honorables, los ciudadanos moderados de todas las opiniones se unan en un solo partido”.

Guerra afirmó que los mexicanos se felicitaban por verse libres de las “pesadas cadenas” con las que estuvieron sujetos por la “audaz facción vandálica” (de los liberales).

¿Quién era el mexicano José Basilio Guerra?

Guerra nació en Campeche el 14 de junio de 1790. Fue abogado constitucionalista, magistrado en la Suprema Corte de Justicia, ministro y senador del Partido Conservador.

En 1841 fue nombrado enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de México en Europa.

La historiadora italiana María Teresa Guerra Medici, presunta descendiente del personaje, escribió: “Juárez retomó su posición de presidente y J. B. Guerra se quedó en Roma, extraño a ‘la facción vandálica’ que gobernaba en su país. En Roma murió y fue enterrado en 1872”.

Después de investigar, encontré la tumba de Guerra en el panteón monumental del Verano, en Roma.

Observé el busto de mármol blanco. Del cuello pende la Cruz de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. En la solapa, las cruces de Jerusalén y de la Orden de Guadalupe.

Leí la lápida:

“Qui riposa il Cavaliere Giuseppe Basilio Guerra, nato in Campeggio nel Jucatan. Fu Inviato Straordinario e Ministro Plenipotenziario del Messico. Esemplare di ogni cristiana virtú, della patria amantissimo e di Roma. Vise anni LXXX, morí il di XI marzo MDCCCLXXII. La consorte e i figli dolentissimi posero”.

La traducción:

“Aquí reposa el Caballero José Basilio Guerra, nacido en Campeche, Yucatán. Fue Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de México. Ejemplo de toda cristiana virtud, amantísimo de su patria y de Roma. Vivió 80 años, murió el 11 de marzo de 1877. Su esposa e hijos adoloridos lo inhumaron”.

Esta es la triste historia de un diplomático mexicano que murió defendiendo la ocupación extranjera de su patria, convencido de que lo hacía por el bien de su amado país.

Posdata

La Secretaría de Relaciones Exteriores dio marcha atrás a una circular en la que restringía los gastos de instalación de los diplomáticos trasladados de una sede a otra. 

La medida apenas duró 24 horas, luego de la reacción firme y rápida de los miembros del Servicio Exterior Mexicano contra la injusta decisión, pues golpeaba sobre todo a los de menores ingresos.

Luis Videgaray evitó detonar una bomba.

@AGutierrezCanet

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