Sudamérica impulsa ventas al exterior de autos brasileños

Comercialización sugiere que la región aprieta el paso para dejar atrás casi 3 años en desaceleración.
Más de 60 por ciento de los automóviles VW vendidos en Colombia proviene de Brasil.
Más de 60 por ciento de los automóviles VW vendidos en Colombia proviene de Brasil. (Shutterstock)

Sao Paulo, Miami y Buenos Aires

Pedro Jaime Mejía, quien dirige una de las principales concesionarias Volkswagen en Bogotá, no puede tener suficientes autos de fabricación brasileña. Más de 60 por ciento de los automóviles de marca alemana que se venden en Colombia se arman en Brasil.

“Brasil exporta más coches, con mejores precios y mejor calidad”, dice. “Hay muchos automóviles brasileños aquí”.

Un aumento en las exportaciones de automóviles brasileños sugiere que Sudamérica aprieta el paso para dejar atrás los casi tres años de desaceleración que hubo como resultado del colapso del auge de las materias primas, lo que hace brillar la economía de 4 billones de dólares de la región antes de que se lleven a cabo una serie de elecciones presidenciales este año.

La industria automotriz brasileña tuvo su mejor mes de exportaciones en noviembre, con una entrega de 700 mil vehículos al exterior en los primeros 11 meses de 2017, sobre todo a países vecinos, 53 por ciento más en comparación con el año anterior, de acuerdo con la asociación nacional de productores automotrices Anfavea.

“Debemos cerrar el año con 750 mil vehículos exportados, un récord histórico”, dice Antoni Megale, presidente de la asociación.

La industria automotriz del país tradicionalmente tiene un enfoque interno debido al gran mercado nacional, con una calidad que pocas veces cumple con los estándares mundiales. Sin embargo, recientemente, a medida que la economía más grande de América Latina luchaba contra una brutal recesión, sus exportaciones se volvieron más competitivas. “Brasil comenzó a prestar más atención a otros países”, dice Mejía.

Brasil ahora exporta coches a Argentina y Colombia, la segunda y tercera economías más grandes de la región, dice Joao Momesso, director de comercio y mercadotecnia de Maersk Line para la costa este de América del Sur. “Ahora, prácticamente uno de cada tres automóviles que se producen en Brasil son para exportación”, dice.

El auge se produce cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica que el crecimiento de Brasil se va a duplicar para llegar a 1.5 por ciento en 2018, mientras que se prevé que Colombia tenga una expansión de casi 3 por ciento.

“La recuperación económica en América Latina gana impulso”, escribió Neil Shearing, jefe economista de mercados emergentes de Capital Economics. Esto excluye a Venezuela, que está bajo las garras de la hiperinflación, y se predice que va a caer en incumplimiento de pagos de sus bonos internacionales, y se pronostica que va a decrecer 6 por ciento más en 2018. El país debe realizar elecciones presidenciales en 2018, aunque todavía no se fija una fecha.

Incluso en medio de un nivel tan alto de inflación, el regreso de Argentina al crecimiento después de seis años de estancamiento llevó a que crecieran las importaciones de Brasil, su principal socio comercial, sobre todo en el sector automotor. Las ventas externas de Brasil a Argentina subieron 30.5 por ciento año con año en noviembre pasado, en comparación con un aumento general de las exportaciones de 2.9 por ciento.

Soren Toft, director operativo de Maersk Line, dijo que la compañía naviera más grande del mundo invierte en el crecimiento de América Latina con su adquisición por 4 mil millones de dólares de su rival Hamburg Süd: “Es muy positivo que empezamos a ver crecimiento, sobre todo en estos vastos mercados”.

Los recortes en las tasas de interés por parte de los bancos centrales también ayudan a apoyar el consumo interno, sobre todo en Brasil. El colapso de los precios de las materias primas golpeó fuertemente a la región en 2014, sin embargo, el precio del petróleo, del cobre y de otras materias primas se recuperó ligeramente.

Pero los riesgos abundan. Brasil, Colombia, Venezuela y Paraguay tendrán elecciones presidenciales este año. Perú estuvo a punto de llevar a juicio político a su presidente, quien está a favor del libre mercado, y que ahora se enfrenta a las críticas tras perdonar a su autoritario predecesor Alberto Fujimori. Las elecciones de Colombia en mayo en general se consideran como un referendo del acuerdo de paz del país. Por su parte, los brasileños irán enojados a las urnas debido a los escándalos de corrupción.

Si bien Mauricio Macri, de Argentina, logró aprobar en diciembre la reforma de pensiones a pesar de violentas manifestaciones, Michel Temer, el impopular presidente brasileño, batalla para impulsar una polémica reforma de seguridad social. Los economistas creen que esa reforma es crucial para la prosperidad del país a largo plazo.

“La agenda de un ajuste fiscal, una mejor gestión de la política monetaria, y una serie de reformas permitieron la recuperación de la economía”, dice Marcos Lisboa de la escuela de negocios Insper, de Sao Paulo. “Todavía hay incertidumbre sobre la continuación de la agenda de reformas. Todavía hay demasiada incertidumbre para apostar a largo plazo”.

Para Paulo César de Souza e Silva, director ejecutivo de Embraer, el fabricante brasileño de aviones, “la situación en Brasil es complicada”. Recientemente le dijo a los periodistas que todavía no es momento para destapar la champaña y celebrar en el país.

“Perdimos 8 por ciento del producto interno bruto en tres años”, dice. “No creo que regresemos al lugar donde nos encontrábamos al menos hasta 2022”.