Margaret Atwood y la sociedad alienada

Poeta, novelista, crítica literaria, profesora y activista canadiense, también se ha convertido en estandarte de lucha contra el discurso misógino de Trump.
Entre sus obras más notables están 'El cuento de la criada' y 'El asesino ciego'.
“Atwood escribió su obra (El cuento de la criada) mientras vivía en Berlín Occidental. En sus incursiones detrás de la Cortina de Hierro, dijo que experimentó ‘la cautela, el sentimiento de ser espiado, los silencios ’”. (Especial)

El 21 de enero, millones de personas salieron a las calles de las ciudades de todo el mundo para participar en la “Marcha de las Mujeres”, ensombreciendo el primer día completo de Donald Trump como presidente de Estados Unidos (EU). Entre los carteles que defendían los derechos de las mujeres se incluían muchos con los lemas, “El cuento de la criada no pretendía ser un manual” y “Lograr que Margaret Atwood vuelva a escribir ficción”.

El cuento de la criada, escrito por la autora canadiense, Atwood, publicado en 1985, se sitúa en la ficticia República de Galaad, un régimen autoritario cristiano que derrocó al gobierno democrático de EU. En esta distopía se expulsa a las mujeres de sus puestos de trabajo y las agrupan en una jerarquía restrictiva, donde violar las reglas puede tener como resultado una ejecución. A las criadas, que utilizan gorros blancos virginales y capas color rojo sangre, se les da el nombre de los hombres a quienes sirven (Offred es de Fred) y su única tarea es dar a luz a sus hijos.

La ficción distópica, o “ficción especulativa”, como la autora prefiere llamar a sus novelas futuristas, cristaliza temas que fundamentan la escritura de Atwood: el lugar de las mujeres en la sociedad, las relaciones femeninas y los temores ambientales.

La adaptación para televisión, que hizo Hulu de la novela de Atwood, ganó una gran cantidad de premios en los recién celebrados Emmys, considerados el Oscar de la industria de la televisión. Algo que no es una pequeña hazaña en la era de Peak TV. Atwood, de 77 años de edad, que tuvo un pequeño cameo, subió al escenario junto a los actores y el director para recibir el premio por drama sobresaliente.

Cuando la serie salió al aire, en abril, por primera vez en EU, los críticos se apresuraron a señalar lo actual del tema en la era Trump. Elisabeth Moss, quien interpreta a la protagonista Offred (ganadora de un premio Emmy como actriz principal) dijo: “Hay cosas reales que ocurren con los derechos reproductivos de las mujeres en nuestro propio país que me hacen sentir cómo este libro se extiende a la realidad”.

Ese tipo de sentimiento apocalíptico se considera como una señal predecible de la histeria liberal por otros que señalan paralelismos más claros con los regímenes islámicos, sobre todo, el califato de Isis y Arabia Saudita.

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Desde su creación en la era Reagan, con una corriente creciente de un feminismo de derecha cristiana y contra el aborto, a sus diversas encarnaciones con el paso de los años, la novela siempre resuena con las ansiedades contemporáneas.

Atwood escribió su obra mientras vivía en Berlín Occidental. En sus incursiones detrás de la Cortina de Hierro, dijo que experimentó “la cautela, el sentimiento de ser espiado, los silencios”.

La serie de televisión pulió la popularidad de la autora (ya se encuentra en producción una segunda temporada). Aumentaron las ventas del libro, aunque la victoria de Trump ya lo había hecho. En noviembre, Netflix transmitirá una adaptación de Alias Grace, el libro de Atwood que se sitúa en Canadá durante el siglo XIX sobre un sirviente irlandés al que acusan de asesinar a su empleador y a su ama de llaves.

La verdad es que la prolífica autora canadiense pocas veces está fuera del ojo público. El resultado de una fiera ética de trabajo (escribe en aviones, trenes y automóviles) son sus libros que ya se publicaron en 41 idiomas. Cubren un amplio conjunto de temas, y transitan sin esfuerzo entre la intimidad humana, el análisis político y la ciencia. Nominada cinco veces al Premio Man Booker, finalmente lo ganó en el 2000 con su décima novela, El asesino ciego.

Los entrevistadores con frecuencia admiten que están ansiosos por conocerla. Ali Smith, la novelista británica, la describió como “una de las personas más divertidas, agudas y verdaderas, y, tal vez por eso, es aterrador, porque no hay tanta gente que se atreva a ser eso”.

Nació en Ottawa, Canadá, en 1939, de un padre entomólogo que llevaba a su familia a lugares remotos a manera de expediciones, inculcando una curiosidad por la naturaleza en la joven Atwood (todavía es una excursionista y observadora de aves). Estudió en la Universidad de Toronto y en el Radcliffe College, Massachusetts.

Después de la ceremonia de los premios Emmy, Atwood dijo sobre su libro: “No entró nada que la gente no haya hecho en algún momento en algún lugar”. La novela se basó en muchos precedentes: la quema de libros, el programa Lebensborn de la SS, el robo de niños de los generales de Argentina, la esclavitud y la poligamia.

Atwood, que asistió a la Marcha de las Mujeres en su ciudad natal, Toronto, se niega a adherirse a una marca particular de feminismo. En un artículo para el New York Times de este año, se refirió a la cuestión de si El cuento de la criada es una novela “feminista”. “Si te refieres a un punto de vista ideológico donde las mujeres son ángeles y son victimizadas, y no son capaces de hacer elecciones morales, no. Si te refieres a una novela en la que las mujeres son seres humanos… entonces sí, muchos libros son ‘feministas’”.