Facebook revive la crisis de 2008

El comportamiento de las grandes firmas de tecnología es equiparable con el de los grandes bancos antes de su desplome debido a la crisis subprime en EU.
Al final, Mark Zuckerberg cada vez tendrá que entregar más información generada en sus negocios de redes sociales.
Al final, Mark Zuckerberg cada vez tendrá que entregar más información generada en sus negocios de redes sociales. (Reuters)

Es fascinante cómo la industria de la tecnología refleja a la industria bancaria antes de la crisis financiera de 2008.

Mark Zuckerberg, el director ejecutivo de Facebook, dijo que la red social, bajo la creciente presión política, entregará al Congreso 3,000 anuncios relacionados con Rusia. Sin embargo, como los hombres de las finanzas en la época de la crisis subprime de Estados Unidos (EU), los titanes de la tecnología asumen una postura reactiva; entregan la menor cantidad de detalles posible, lo más lento posible, en un intento desesperado por mantener las asimétricas ventajas de información de su modelo de negocios que, al igual que en la industria bancaria, ayudan a generar enormes márgenes de utilidades.

Veo cuatro posibles similitudes entre la banca antes de la crisis y los grandes grupos de tecnología: mitología corporativa, opacidad, complejidad y tamaño.

En términos de mitología, Wall Street, antes de 2008, nos vendió la idea de que lo que era bueno para el distrito financiero era bueno para la economía real. Del mismo modo, hasta hace poco, los grandes grupos de tecnología nos convencieron de que su monopolio de poder nos hace más libres y seguros.

De hecho, eso es lo que sustenta el influyente caso en la regulación de internet, Reno contra American Civil Liberties Union (1997), en la que se asumía que la apertura de internet beneficiaría a todos.

En las dos industrias hay mucha opacidad y complejidad. El uso algorítmico de los datos es como la compleja titulización de la era de los subprime. En gran medida, los expertos de la industria los entienden a ambos, quienes utilizan la asimetría de la información para ocultar los riesgos y las cosas nefastas con las que las empresas se benefician, como los anuncios políticos dudosos.

Sin embargo, esa complejidad puede ser contraproducente. De la misma manera como muchos gestores de riesgo de los grandes bancos no tenían ni idea de lo que entraba y salía de la caja negra, antes de 2008, los ejecutivos de los grandes grupos de tecnología salen de balance por las formas como se puede utilizar mal su tecnología. Dicho esto, será interesante ver qué tanto en realidad no sabían de esos riesgos.

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Otro punto. El tamaño de las corporaciones tecnológicas por supuesto que sí es un problema. Esto no se debe a que ser más grande es inherentemente malo —aunque yo diría que los grandes grupos de tecnología tienen el poder de ser monopolios, lo cual, sin duda, plantea un riesgo mayor que el de los grandes grupos financieros— sino porque la complejidad de estas organizaciones crea riesgo sistémico.

3,000 anuncios sobre Rusia entregará Facebook al Congreso de EU bajo una creciente presión política.

No habría por qué preocuparse por una red social; sin embargo, en el caso específico de Facebook, la intranquilidad es latente y creciente, ya que, sin duda alguna, pueda hacer girar las elecciones de EU por la simple razón de que es el mayor proveedor de noticias e información en el mundo.

Al igual que la banca, los grandes grupos de tecnología utilizan su poder de cabildeo para tratar de evitar las regulaciones. Y al igual que la banca, tratan de aprovechar la idea de que son una industria especial que merece reglas diferentes.

No es así. De hecho, es probable que el senador Mark Warner, crítico vocal de los grandes grupos de tecnología, introduzca una legislación en la que se propone que empresas como Facebook se vean obligadas a revelar la publicidad política de la misma forma como lo hacen las empresas de televisión, prensa y radio.

Teniendo en cuenta la naturaleza de la publicidad digital, que tiene un alto nivel de dirección y es opaca para todos, excepto para los destinatarios, eso podría requerir que se obligue a estas empresas a hacer publicidad pública y que se pueda monitorear.

Ese sería un cambio significativo en el modelo de negocio de las grandes firmas en internet, lo cual podría también tener implicaciones en sus utilidades y en el precio de sus acciones.