• Regístrate
Estás leyendo: Tlacotalpan, la joya del río
Comparte esta noticia
Miércoles , 18.07.2018 / 09:24 Hoy

Tlacotalpan, la joya del río

Este Pueblo Mágico no solo cuenta la historia de Agustín Lara y otros personajes destacados que han dejado en él su corazón, sino que se eleva como la pieza más preciada de V

Publicidad
Publicidad

David Cáliz

El poderoso río Papaloapan, hogar de la ingrata Sandunga de la que cantaba Agustín Lara, cruza por Tlacotalpan, un pequeño pueblo de pescadores en Veracruz, hoy considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que se impone con una peculiar arquitectura de casas amplias con aires andaluces y caribeños, espacios históricos con encanto de antaño y una rica herencia cultural.

Este diminuto, aunque extraordinario Pueblo Mágico, se robó también el corazón de Porfirio Díaz. El expresidente de México asentó aquí su residencia hace algunas décadas y también fue el lugar en el que nacieron sus hijos. No cabe duda de que Tlacotalpan tiene un poder magnético.


Noches plácidas

En el día, Tlacotalpan parece prácticamente abandonado y por las noches la gente se reúne en su bellísima plaza principal para cenar o tomar una copa. Cuatro horas de caminata son suficientes para dar un buen recorrido por este pueblo que invita al descanso, la reflexión y la inspiración, sobre todo, para los citadinos poco acostumbrados a hacer una pausa.


El hospedaje es lo mejor, habitaciones desde 400 pesos en ocupación doble y en 800 pesos las más caras, en bellísimas posadas que conservan el espíritu antiguo de este lugar.

“Se acercan los primeros días de febrero, y la Virgen de la Candelaria cumplirá otro de sus múltiples onomásticos. La orilla del Papaloapan se prepara para recibir a los devotos diseminados por todo el país, a los jaraneros y bailadoras de las rancherías y pueblos de río adentro; a los visitantes distinguidos y a todo aquel que pasa por el festejo queriendo ver al toro y tomarse algún torito de limón, cacahuate o de coco”. Esta sugestiva entrada narra el ambiente de la fiesta mayor de La Perla del Papaloapan, magistralmente descrita por Ricardo Pérez Monfort en su libro Tlacotalpan, La Virgen de la Candelaria y los sones (Fondo de Cultura Económica, 1992), crónica que condensa su asistencia ininterrumpida al Encuentro de Jaraneros desde 1981, al Tercer Festival de Jaraneros (así se llamaba entonces), organizado por la Casa de la Cultura de Tlacotalpan y Radio Educación hasta 1987.

Es muy interesante la forma en que dos historias se entrelazan en las celebraciones de la virgen de las Candelas: la propia de este hermoso pueblo cuenqueño, y la del son jarocho, música representativa de la región sur de Veracruz llamada Sotavento veracruzano.


Delicias tlacotalpeñas


Tlacotalpan es uno de los pocos lugares donde la típica cocina veracruzana se combina armoniosamente con los ingredientes locales: el arroz a la tumbada, el róbalo relleno de mariscos y las empanadas de jaiba son los mejores ejemplos. Otros de los platillos típicos, con influencias indígenas, son el Tapado de jolote; las Tortitas de tismiche (larva o sardinilla) huevo y harina fritos en aceite; el Tamal de cazuela y el Caldo de robalo, cocinado con jitomate, chile verde y cebolla. En cuanto a las bebidas, los toritos de cacahuate, jobo, guanábana, coco y otros de diferentes frutas son lo más clásico, además de refrescante.


Cómo llegar


Tlacotalpan se localiza aproximadamente a 105 kilómetros al suroeste del Puerto de Veracruz, siguiendo por las carreteras 108 y 175, 31 kilómetros después del pueblo de Alvarado.


Experiencia que revive Veracruz

El puerto y el centro de Veracruz tienen una magia muy especial que puede vivirse desde el Hotel Emporio de manera espectacular. Este grupo mexicano de hoteles de cinco estrellas presentó en noviembre pasado su concepto Experiencias Emporio, que bajo el lema “Revive Veracruz”, abre cada noche su Bar Sky Lounge del piso ejecutivo, que ofrece una espectacular vista a la ciudad de casi 500 años de antigüedad y del Golfo de México con la coctelería a cargo del mixólogo invitado, Edgar Villanueva, destacable por el uso de bebidas artesanales como el Ron Habanero y los tradicionales Toritos, como antesala al paladar para experimentar las propuestas del chef ejecutivo José Burela.


Inaugurado en 1953 sobre el malecón, justo frente al fuerte San Juan de Ulúa, el hotel ha sido parte de la historia del puerto desde entonces y hoy es el punto de partida para viajar al pasado al recorrer las calles, la historia, la cultura y la gastronomía jarocha.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.