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Jueves , 21.03.2019 / 20:31 Hoy

Soñaba con ser maestra, dar clases, tener un empleo... luego llegó “Roma”: Yalitza Aparicio

Entrevista

Como protagonista de la multigalardonada cinta, su vida dio el giro que la llevó del plácido anonimato al torbellino de la fama y a la disputa por el Oscar. Hija de mixteco y triqui, toma las cosas con sosiego y añora una tarde en pijama.
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Vorágine y serenidad. ¿Pueden convivir ambos conceptos en una misma persona al mismo tiempo? En solo un puñado de semanas, Yalitza lo ha experimentado en ese casi surrealista camino que le ha tocado recorrer, ya sea como resultado del destino, de encuentros fortuitos, dados divinos, caprichos celestiales o de rutas convergentes para estar en el lugar preciso, en el tiempo perfecto con las personas adecuadas.

La historia de su ascenso es por demás conocida a golpe de infinitas entrevistas, portadas, reportajes, tuits, noticias, columnas y comentarios en redes sociales, prensa, radio y televisión.

Está por todos lados. Con su toque de cuento de hadas, de recapitulación del axioma de Andy Warhol o incluso, con el dejo de un atroz racismo incrustado en la médula de muchas esferas de la sociedad mexicana: una joven dedicada a la docencia un buen día, en su pequeña ciudad de la Oaxaca indígena (Tlaxiaco, 1993), acude a una cita para un posible trabajo en algo que ni hacía, ni sabía hacer y ni siquiera soñaba.

Y ahí está, entre la crème de la crème del cine, de festival en festival, de ciudad en ciudad pero, sin embargo, la protagonista de Roma, nominada al Oscar como mejor actriz, extraña a su familia, quedarse en casa todo el día, saborear un buen mole, al tiempo que escucha, estremeciéndose hasta la médula, los acordes que acompañan las palabras escritas por su coterráneo José López Alavez: “¡Oh tierra del sol! suspiro por verte....”

¿Tú leíste El viaje de los colibríes?

Sí. Ese libro me encantó.

Ahí, Sue Zurita escribe: “Eres joven, puedes viajar, aprender, emprender, fracasar, pero nunca tratar de intentar. Y siempre teniendo las cosas que quieres claras”. Hoy, ¿tienes claro lo que quieres?

Tengo claro que no debo de perder mi identidad, siempre ser quien soy. Se es joven solo una vez y tienes que vivir al máximo, pero siempre cuidando también lo que haces porque eso puede perjudicar tu futuro.

Hay una frase que quiero leerte: “Una vuelta radical en la vida es sorprendente”. ¿Sabes quién la escribió?

No sé quien la escribió, pero yo recuerdo que la tuiteé.

Fue tu primer tuit. A más de dos años de haberlo escrito, ¿qué es lo que te sorprende?

De que justo hubo una vuelta radical en mi vida. Yo soñaba con ser maestra, dar clases. Tener un trabajo seguro, apoyar económicamente a mi familia y nunca alejarme de ellos, pero llegó Roma, que yo no esperaba y dio este giro mi vida, y trajo cosas buenas. Estoy lejos de mi familia pero sigo apoyándola.

¿Cómo canalizarás ahora lo que estudiaste?

Lo que estudié me ha ayudado mucho. Todos esos conocimientos que adquirí en mi carrera me ayudan a analizar cosas que pasan, ciertos temas y a respetar las opiniones de los demás.

¿A quién lees ahora?

A Lydia Cacho pero, con toda la pena del mundo, no la he podido terminar por los viajes y luego olvido el libro o no sé dónde quedó. Me he vuelto descuidada con mis libros.

Maratón de ruedas de prensa, alfombras rojas, sesiones de fotos, ¿tienes tiempo para ti?

Trato de dedicarme tiempo. Es algo muy importante; alguien alguna vez me dijo: “Lo importante es la salud y tu tranquilidad para poder dar lo mejor de ti”.

¿Cómo es una tarde libre ideal para ti?

Una tarde ideal para mí es un día donde esté en pijama prácticamente, descansando, sin nada de maquillaje ni glamur, y poder estar sentada platicando con alguien de mi familia, poniéndonos al corriente de lo que ha pasado.

¿Qué extrañas de Tlaxiaco?

Extraño la tranquilidad que se vive ahí. El hecho de que salgas por las calles, te saludes con personas que conoces... y la comida.

¿Qué comida te gusta más?

Soy fanática de la comida. Me gusta mucho el mole y las cemitas, pues son de allá. ¡Ya me dio hambre!

¿Se te da la cocina?

No. Soy buena para comer y para criticar pero no para cocinar. Cocino para mí, aunque no tengo sazón que diga la gente: “ah, qué rico cocina”.

¿Y buena para el baile? Dicen que bailaste en la fiesta de los Golden Globes...

¡Uy no… pero bailé! Me obligaron; soy pésima, tengo dos pies izquierdos. Antes era muy tímida. Ni siquiera me atrevía a salir a bailar, hablar con la gente. Nada de eso. Pero después de todo este proyecto con la película he tratado de ir aprendiendo las cosas y observo lo que hacen los demás. 

¿Y en música, qué escuchas?

Dicen que escucho canciones medio aburridas. 

¿Cuáles son esas canciones?

No soy fanática de un grupo en especial, me gusta alguna canción de Zoé, una de Enrique Bunbury, una de Jarabe de Palo, de Joaquín Sabina. Igual alguna de Lila Downs, mi paisana, le tomé el gusto aunque no es el género que escucho, pero sus canciones las agrego a mis listas.

¿Alguna canción te hace llorar?

Hay una que me hace llorar cada vez que la escucho y se llama “Canción mixteca”. Hay un párrafo en especial: “Qué lejos estoy del suelo donde he nacido”. Es maravillosa.

Cada vez más sales de México...

Sí, viajo más y cada vez estoy más lejos...

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