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¡Shh! No te burles de los tres gnomos encadenados de Gómez

Desde muchos años en el Fraccionamiento del Bosque, se dice que los duendes salen en la madrugada para hacer travesuras y cuidado si llegas a dudar de sus acciones.
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Una de las colonias más antiguas de Gómez Palacio, el Fraccionamiento del Bosque, sector que fue habitado por los administrativos de la extinta Jabonera La Esperanza, cuenta con una peculiar casa que tiene las figuras de tres gnomos de barro que llaman la atención por estar atados con cadenas, pues se dice, por las noches salían a la antigua estación del tren y hacían travesuras a los vecinos. 

Han sido varias generaciones que han escuchado o han visitado la casa marcada con el 737 de la avenida Río Esperanza, que hasta hace un par de meses seguía habitada, pero ahora luce desoladora, con hojas secas, basura y de fondo los tres gnomos a los que tampoco perdona el tiempo al lucir con algunos raspones y extremidades rotas. 

Mismas generaciones que se atrevían a pasar para luego salir corriendo, pues decían que alcanzaban a ver que se movían los ojos o que los veían correr a lo lejos. 

Vecinos del lugar no logran creer o atribuir las travesuras de estos seres, sin embargo aceptan que pasaron cosas inexplicables dentro de su hogar luego de expresar que no creían en los tres duendes.

Generaciones de gomezpalatinos recuerdan las anécdotas de los pequeños "amigos". (Milenio Digital)

Cuenta la leyenda también que quien llegue a burlarse o a maldecirlos, a los pocos días les suceden cosas extrañas o se les pierden artículos que jamás vuelven a encontrar, pues se dice que aunque estén atados, en ocasiones logran zafarse de las cadenas. 

Una habitante cercana a la casa, asegura que ha vivido desde hace más de 20 años en esa colonia y desde entonces han estado encadenados y por lo que supo, primero se los regalaron cuando era niña a la abuela de la señora Guijarro, última propietaria de la casa, la cual los conservó en ese mismo sitio hasta entonces, por lo cual deben tener más de 70 años de historia de estas figuras de cuentos de hadas. 

“Me llegó a pasar que la escoba y el trapeador se rompían de la nada y al revisarlos tenían un corte perfecto al finalizar la madera del palo, y lo mismo me pasó con los ganchos de la ropa, todo después de decirle a los que los visitaban que yo no creía en ellos”

Uno de los duendes, que tiene gorro café, camisa azul y sin un zapato, tiene la mirada con facciones de enojo. Su compañero de gorro rojo está sentado en una silla, luce como el líder y el más sabio por su barba blanca reflejando experiencia, sin embargo, no tiene ni manos ni pies quién sabe por qué. 

Mientras que el tercer gnomo parece ser el más tranquilo, cuenta con vestidura rosada y gorro color azul, pequeña barba negra, gafas y una pierna rota. 

Así, el chico más pequeño de la familia Guijarro, creció con la presencia de los gnomos encadenados, incluso llegaba a cobrar un peso por cada fotografía de los curiosos que no dejaban de visitar su casa y más, en Halloween, donde el hogar lucía adornado con telarañas, calabazas, calaveras y arañas, por lo cual eran de los lugares favoritos para los amantes del miedo. 

Sin embargo en este Halloween quienes visitaron la casa de los gnomos encadenados no encontraron adornado el lugar, sólo estaban ahí las tres figuras bajo la oscuridad y suciedad de la casa abandonada. 

En tanto y no se sabe qué es lo que harán con ellos los nuevos propietarios, aunque lo más probable es que los desencadenen para que vuelvan a ser libres y puedan volver a jugar en la antigua estación Santa Rosa.

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