Yaro: solidaridad y seguridad

Danza
El bailarín Yaroslav Villafuerte
El bailarín Yaroslav Villafuerte (David Flores Rubio)

Este domingo 13 de agosto será entregada la presea Luis Fandiño a seis mujeres cuyo trabajo ha fortalecido a la danza mexicana, en el marco del Festival Internacional de Danza Contemporánea de la Ciudad de México.

Isabel Beteta, Laura Rocha, Cecilia Lugo, Gabriela Medina, Elisa Rodríguez y Leticia Alvarado son las artistas que a lo largo de varios años de trabajo han trazado una ruta de empeño, muchas veces a contracorriente, por desarrollar la danza contemporánea en México. Conocer y difundir sus trabajos creativos y sus impactos es un reconocimiento que podría sumarse a medallas, homenajes y premios.

Por otro lado, este mismo fin de semana, el 12 y 13 de agosto, en un esfuerzo colectivo, bailarines, maestros y coreógrafos organizan un maratón de clases y funciones para apoyar la recuperación del bailarín Yaroslav Villafuerte Rodríguez, quien se encuentra grave de salud y, como la inmensa mayoría de los profesionales de la danza, no cuenta con ningún tipo de seguridad médica ni social. La Cantera, casa de la compañía Apoc Apoc, es la sede de esta acción solidaria que lleva indudablemente a una reflexión: ¿bajo qué condiciones de seguridad realizan su trabajo los profesionales de la danza?

Salvo los bailarines, ensayadores y coreógrafos de las tres compañías institucionales, quienes cuentan con atención médica ligada a sus contratos, el resto tiene pocas o nulas garantías para ejercer su trabajo. Esta situación resulta grave si consideramos que, para el caso de la danza, el cuerpo es el instrumento principal de trabajo y cualquier merma en su estado repercute directamente en el rendimiento y sobre todo en los ingresos: si no se trabaja no se cobra, pero igual se pagan cuentas. Esto obliga a muchos bailarines a llevar al cuerpo a sus límites y a toparse con otra dura realidad: una serie de gastos médicos que no hay modo de cubrir y para lo que se ha vuelto una costumbre realizar fondeos y funciones “a beneficio”.

La solidaridad es digna de reconocimiento, pero ha obviado discutir y buscar los mecanismos necesarios para garantizar condiciones mínimas de salud y seguridad para los profesionales de la danza.

La entrega de medallas en honor a los esfuerzos podría estar acompañada de un reconocimiento al trabajo garantizando mínimas condiciones para llevarlo a cabo.