Alejandro Molina: “Siempre supe que contaría un cuento para adultos”

'Los presentes' narra la crisis de una familia contemporánea con el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl como telón de fondo
'Los presentes' de Alejandro Molina
'Los presentes' de Alejandro Molina (Especial)

Ana (Camila Selser) es una actriz de alrededor de 30 años que está por iniciar los ensayos de una adaptación de Hamlet. En un montaje anterior de la obra de Shakespeare conoce a Eduardo (Moisés Arizmendi), su esposo y con quien tiene un hijo. Durante los ensayos, la actriz comienza a revivir viejas deudas psicológicas que la llevan a desdoblarse en el parlamento de Ofelia. Testigos de la crisis familiar, los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl se convierten en personajes nodales de Los presentes, el segundo filme de Alejandro Molina. 

¿En qué punto se toca Shakespeare con la cosmogonía del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl?

La idea nació durante una clase que daba en la escuela Arte 7, que consistía en llevar mitos y leyendas a un contexto contemporáneo. Un alumno tomó la historia del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. Yo estaba leyendo el monólogo de Ofelia, así que nos pareció interesante crear una historia de una familia que los integrara e hiciera hincapié en la condición de la mujer. 

Unir tradiciones tan diferentes podría haber dado como resultado una historia inverosímil y difusa.

Cierto. En el guión se leía mejor, pero a la hora de editar la película todo nos resultó muy complicado. La edición me tomó dos años. Al principio, tenía a un personaje náhuatl que me ayudaba a unir las tradiciones pero no me gustó. De modo que opté por dejar que el hijo fuera quien contara la historia.

El uso de la tercera persona ayuda no solo a darle un tono literario a la historia, sino para resolver la narrativa.

En principio, el actor-narrador aparecía en pantalla, pero preferí sacarlo y dejarlo como voz en off porque ayudaba más en términos literarios. Tampoco podría decir que fue un recurso improvisado porque siempre supe que contaría un cuento para adultos.

Una vez resuelto el problema narrativo, ¿cómo afrontó la parte visual y estética?

Al ser una película realizada con mis alumnos, contamos con un presupuesto muy bajo, sin apoyos gubernamentales. Como quería narrar un cuento de adultos la estética no representó mayores problemas. No teníamos dudas de usar algunos colores reventados y una cámara que intercalara el movimiento con la foto fija.

La escenografía de los volcanes aporta elementos estéticos.

El paisaje ayudó mucho en cuestiones de fotografía. Aproveché las posibilidades del espacio para usarlos como referentes. De hecho, la película se llama Los presentes porque los volcanes siempre han estado en la historia del país como sociedad, y también entre los individuos. Siempre los he visto como una presencia redentora de un país convulso.

Otro tema alterno de su película es la relación padre-hijo.

Lo más importante era el encuentro de un padre y un hijo, cuando la esposa se está desmoronando. Creo que es algo representativo del carácter paternal de mi generación. De hecho, el personaje del niño es en realidad mi hijo, y la película me sirvió para reflexionar sobre nuestro tránsito por una crisis familiar.