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Domingo , 22.07.2018 / 21:10 Hoy

La clásica historia de la 'hippie' y el fresa

"Seguro Ella es de Coyoacán y Él de La Herradura", piensa Alexis.

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Hugo Roca Joglar

Ese güey va a devolver el pulque, piensa Alexis, se ve bien pinche delicado.

Por la noche Alexis suele estar un poco borracho. Se ha vuelto experto en ocultarlo. Mantenerte ecuánime a pesar del alcohol es una gran cualidad en un barman, piensa Alexis y sonríe. En su sonrisa hay desafío. La noche lo convierte en un hombre desafiante.

Alexis sirve dos vasos de pulque natural a la pareja que acaba de entrar a la Santa Solita. Medio litro para Ella; para Él, un cuartito. Ella sonríe y bebe. Él evita la mirada de Alexis.

Le doy asco y le doy miedo a este pendejo, piensa Alexis, porque atiendo una pulquería en Tlalpan y soy moreno.

Alexis manipula el equipo de sonido de la Santa Solita; quita a Blur —“Out of Time”— y pone “Todas las calles”, de Jaime López. La pone para provocar. Seguro a ese imbécil le caga el rock mexicano, piensa Alexis. Y como si leyera su pensamiento, Él levanta la mano y lo llama “¡mesero!”, en voz excesivamente alta. Alexis llega a la mesa canturreando el coro (alguna vez beso a beso/hicimos grandes ciudades/a donde al paso del viento/se han ido todas las calles) con su gangosa voz destemplada.

“¿No te gustó el pulque, carnal?”, pregunta Alexis.

Y Él, con los ojos fijos en la mesa, dice:

“Le solicito una copa de vino de la casa y la cuenta”.

“¿Le solicitas?”, se burla Ella.

“Nos salió muy propio tu amigo”, Alexis se ríe con Ella.

“A mí tráeme otro medio litro”, la voz de Ella es alegre y clara.

Alexis se lleva los dos vasos de pulque —uno lleno y otro vacío— y, en la cocina, por un instante, contempla la posibilidad de mearse un poquito en la copa de vino.

Los únicos clientes: Él y Ella.

Alexis lleva la cuenta y Él paga con un billete de 500 la factura de 105. Alexis regresa con el cambio y Ella le da 55 pesos de propina. A Él se le crispa la cara y de pronto parece viejo y cansado, feo y rabioso, pero no dice nada. Guarda en su cartera los billetes y se pone de pie.

Ella y Él salen de la pulquería.

Alexis se asoma a la calle. Los ve alejarse.

La clásica historia de la hippie y el fresa. Seguro Ella es de Coyoacán y Él de La Herradura, piensa Alexis y va más allá en su apuesta: sin duda hoy no va a cogérsela; es un estúpido, y Ella ya se dio cuenta.

Alexis cierra la cortina metálica de la entrada y recoge la mesa.

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