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Martes , 19.06.2018 / 18:42 Hoy

El amor en un sofá

Merde!


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Braulio Peralta

Ignoramos si Mariano Rochman —argentino que ha realizado su carrera mayormente en España— escribió para el teatro Pieza inconclusa para sofá y dos cuerpos pensando en la posibilidad de alternar, con el mismo texto, la historia de amor que se cuenta entre un hombre y una mujer, y un hombre con otro hombre, para así matar los prejuicios que sobre las relaciones de todo tipo existen en las sociedades occidentales.

Dos hombres, o un hombre y una mujer, se conocen de repente. Conectan. Se gustan. Terminan en el sofá y al rato ya viven juntos. Lo que sigue es la cotidianidad para saber si dos seres realmente se aman, o simplemente los acogió el desamparo de la soledad, preferible en compañía para días aciagos. Porque no “es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor”, sobre todo si se respeta el carácter y diferencias de todo tipo, de cada uno de los involucrados. En el amor no funcionan Juan Gabriel, los manuales de autoayuda ni teorías alrededor de intelectuales sesudos. No. Funciona el respeto. Sin eso, ruptura.

La obra de teatro es lúdica y eficaz para entender —no resolver— el fracaso o éxito de las parejas, después de darle gusto al cuerpo, y luego empezar los Fragmentos de un discurso amoroso —sí, Roland Barthes—, donde todos resultamos dañados si no atendemos razones por encima de emociones. Si no respetamos al otro. Si no queremos gobernar la cabeza del otro que no puede ser de tu propiedad. Duro.

Diálogos ágiles en una dirección igualmente intensa de Emmanuel Morales —que fue actor de Richard Viqueira en el controvertido montaje escrito por Édgar Chías, Ternura suite—. Los actores Alfredo Gatica y María del Carmen Félix (que alterna con Antón Araiza cuando se trata de amores gay) resultan verosímiles. Aunque vimos la obra entre hombres y Araiza destaca: nos pareció un actor con enorme poder escénico.

¿Por qué diálogos ágiles? En una obra de teatro no aplican las enseñanzas de Denis de Rougemont con su obra El amor y Occidente. Menos La llama doble, de Octavio Paz. Obras para leer, no para ver y oír. Aquí funciona una historia donde dos personas quieren conformar una pareja y lo que sigue es el mensaje en una sola frase de Sor Juana: “Amor es más laberinto”. El acertijo personal que a cada uno toca resolver.

Mariano Rochman —estudió con el dramaturgo español José Sanchis Sinisterra— conoce el lenguaje y pretende usarlo en la libertad teatral que son los diálogos, por muy tortuoso que sea el tema. Y el amor es de los más complicados. Dos personajes con vidas profesionales diferentes que coinciden en una historia de amor: eso es lo que podemos ver en el teatro NH todos los miércoles, en la calle de Liverpool 155. No lleve emociones. Abra sus razones. Igual supera la idea del amor, contra la realidad del amor.

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