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Lunes , 18.06.2018 / 15:58 Hoy

Carta a Chéjov

Merde!


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Braulio Peralta

Quiero que a su cementerio en Moscú lleguen ecos de su prestigio en el mundo por sus montajes, a pesar de ser dramaturgo del siglo XIX. Lamento nunca haber visto la versión de Peter Brook a su obra en París, en 1981, con Catherine Frot, o la actuación de Meryl Streep en Nueva York, bajo el mando de Andrei Serban, en 1977. Hay cosas que ni para qué quejarse…

Pero he leído con atención sus cartas a Olga, esa actriz que fue su esposa, musa de sus obras, entre ellas La gaviota y El jardín de los cerezos (aunque diga que esta última comedia la realizó pensando en Duna, porque nadie recuerda a la servidumbre cuando quedan despojos). Lo he leído por traducciones y he visto en escena todas sus piezas; hasta una película mexicana con guión y dirección de Gonzalo Martínez a El jardín…, en 1978. Mi obra predilecta es Las tres hermanas porque posee la fuerza de las mujeres para salir indemnes de la desesperanza (claro, en una interpretación optimista al pesimismo de la obra).

Hoy retorna al escenario mexicano con una adaptación y dirección de Angélica Rogel a El jardín de los cerezos. Le sintetiza sin alterar su texto. Le dio naturalidad a los actores, no la rigidez vivencial de sus tiempos. Le actualiza sin traicionar el fondo de aquella aristocracia que pierde su riqueza en parte por negligencia y también por la industrialización y la llegada de los empresarios. Rogel logró un elenco en el que nadie desmerece en su trabajo. Lo sabe, querido Chéjov: el teatro sin grupo y sentido de la colectividad, no existe.

Debo decirle Antón —espero que me permita llamarle por su nombre—, que la era industrial trajo una nueva clase: los políticos que no tienen nada y de repente se hacen millonarios. El drama insinúa esa corrupción y sus personajes logran esa actualidad. Su estudiante —Nacho Tahhan/ Pedro—, desquicia a los acostumbrados a que no pase nada y la vida pase. Varia/ Ana Beatriz Martínez es la hija adoptiva que al parecer nadie quiere, incluso hoy, porque cargará con ese estigma. Aleks/ Alejandro Morales es el retrato fiel del arribista contemporáneo.

Dejo al final a cuatro personajes indispensables en ese jardín destruido por el progreso y que aun nadie ha abonado para que renazca. La criada conoce la historia de la aristocracia y se niega a criticarla. Los aristócratas, Andrea y Leonardo, son tan ciegos que creen que reverdecerán de su pasado. El fracaso de todos será su destino. Blanca Guerra/ Andrea no puede ser mejor actriz porque ya es excelsa desde hace un buen tiempo. Adriana Llabrés/ Ana queda sin entender lo que pasó. Leonardo/ Carlos Aragón termina de ejecutivo en un banco y Duna/ Concepción Márquez cierra el telón del olvido ante una obra desoladora, la última que escribiste sin compasión por el “progreso”.

Descanse y —como el deseo de Luis Buñuel—, regrese de su tumba a la vida en 10 años para comprobar que nada ha cambiado y usted sigue vigente.

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