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Alan Parsons todavía hace fluir el agua como un río

Música

El músico, ingeniero de grabación y productor congregó fieles seguidores en el Auditorio Nacional.
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Como dice una de sus célebres canciones: “el tiempo fluye como un río”. Aunque han pasado décadas desde que Alan Parsons Project irrumpió en el mundo de la música, su presencia en México el miércoles en la noche todavía congregó fieles seguidores en el Auditorio Nacional, salvo el tercer piso que se mantuvo cerrado. El célebre músico, ingeniero de grabación y productor todavía se las arregla para llevar agua para su molino.

El alguna vez ingeniero precoz que trabajó con The Beatles y Pink Floyd, y que asombró al mundo con discos conceptuales que invocaban lo mismo a Edgar Allan Poe —en su primer disco— que al diseñador Antonio Gaudí y al novelista de ciencia ficción Isaac Asimov, no les dice nada a los millennials, pero sí a sus padres y abuelos. 

Antes del concierto, los infaltables revendedores, desesperados, trataban de zafarse de los boletos que les quemaban las manos, rematándolos "más baratos que en taquilla". Finalmente deben haber quedado a mano, porque el recinto casi se llenó.

Todo empezó como una noche de éxitos, al principio nada de piezas intricadas —sin piezas de Tales of Mystery and Imagination, el disco dedicado a los cuentos y los poemas de Poe—. Parsons se llevó su primera gran ovación con "Time", sí, la de que afirma que "el tiempo fluye como un río". 

Con cuatro cantantes cumplidores, pero nada del otro mundo, el ensamble completado con la Orquesta Sinfónica de Puebla, las cosas funcionaron mejor cuando la voz principal fue la del líder. Aunque un poco desgastada, suena más creíble, más cercana a sus canciones, como cuando interpretó "Ammonia Avenue".

Por fortuna su álbum I Robot cumplió el año pasado cuatro décadas —el mismo año en que inició Star Wars, informaría Parsons—, por lo que, a modo de celebración, tocaron la mitad del disco que se gestó bajo el influjo de la novela de Asimov del mismo nombre. Incluso la energía y sinergia del grupo creció con Parsons en los teclados. Al terminar la primera parte, el músico dijo: "aquí es donde volteabas el disco... pero eso era antes, ahora es ahora", y enterró al robot.  

Parsons se llevó su primera gran ovación con "Time" (Foto: Javier García | MILENIO)

Siguieron canciones más complacientes, situadas en el terreno pop y más lejos del rock progresivo que tanto impacto causó a fines de los setenta y principios de los ochenta, centradas en las voces de su ensamble, hasta desembocar en "Eye in the Sky", otro de sus grandes éxitos mundiales. El público, enloquecido, teléfono inteligente en mano, se encargó de preservar en la memoria el ojo que todo puede ver, hasta leer la mente de los escuchas.  

Al menos una pieza de Tales of Mystery and Imagination, “Dr. Tarr and Prof. Fether”, para reconciliarnos con el progresivo fue su primer encore, para cerrar con “Games People Play”, como debe ser, la puntilla para que la gente se fuera tarareando a casa su encuentro con el Alan Parsons Project que, todavía, permite que el agua fluya como un río, aunque no haga muchas olas.  


ASS

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