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Domingo , 22.07.2018 / 19:28 Hoy

Adoratorio sumergido del Iztaccíhuatl refleja modelo en miniatura del universo

El INAH descubrió al pie del volcán un adoratorio prehispánico en medio de un espejo de agua; el efecto óptico sugiere un modelo en miniatura del universo.


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Notimex

La existencia de un adoratorio (tetzacualco) en medio de un estanque natural cuyo efecto óptico en el espejo de agua sugiere un modelo en miniatura del universo fue hallado en el Nahualac, sitio ubicado en las faldas del volcán Iztaccíhuatl, en el municipio de Amecameca, Estado de México.

Así lo señaló la arqueóloga Iris del Rocío Hernández, de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), responsable de la investigación arqueológica de alta montaña en el lugar, ubicado a tres mil 870 metros sobre el nivel del mar.

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“La intención de que el agua rodeara elementos arquitectónicos rituales específicos parece haber sido una parte importante dentro del pensamiento mesoamericano, lo vemos en Tenochtitlan, o en la Ciudadela, en Teotihuacan, como lo reportaron recientemente Julie Gazzola y Sergio Gómez”, apuntó la especialista.

Recordó que a partir de una denuncia de destrucción del sitio, en 2015, se creó el Proyecto Arqueológico Nahualac y un año después un equipo multidisciplinario emprendió una temporada de excavación en la que se recuperaron numerosos fragmentos cerámicos, materiales líticos, lapidarios y restos orgánicos.

[Pareciera que la estructura y los montículos de piedra flotaran sobre el espejo de agua, que a su vez refleja el pasaje circundante | Foto: Notimex]

Precisó que Nahualac consta de dos áreas. La primera y principal es un estanque estacional dentro del cual se construyó en la época prehispánica un templo rectangular de piedras apiladas sin ningún tipo de cementante conocido como tetzacualco (de 11.5 x 9.8 metros).

La segunda área se localiza a 150 metros al sureste de la estructura, sobre un amplio valle donde brotan manantiales. Ahí se han hallado piezas cerámicas con elementos decorativos asociados a Tláloc, deidad de la lluvia.

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[OBJECT]“En esa área se identificaron materiales cerámicos en superficie, algunos de ellos identificados del tipo Coyotlatelco (750-900 dC.), Mazapa (850 a 900 dC.) y Complejo Tollan (900-1150 dC.).

En conjunto, las evidencias arqueológicas abarcan un área aproximada de 300 por 100 metros”.

Actualmente, los materiales líticos y lapidarios recuperados se encuentran en proceso de análisis con la colaboración del doctor Emiliano Melgar, del Museo del Templo Mayor, a través del Proyecto Estilo y Tecnología de los Objetos Lapidarios en el México Antiguo.

Agregó que las piezas corresponden principalmente a navajillas prismáticas de obsidiana, fragmentos de artefactos de pizarra y algunos objetos de esquisto gris y rosa, en los cuales se examinan las huellas de uso y procedencia de materias primas.

[Vista aérea (desde un dron) de los vestigios del adoratorio en el fondo del estanque | Foto: Notimex]

Sobre los restos orgánicos, indicó que serán estudiados por la doctora Aurora Montúfar, del Laboratorio de Paleobotánica de la Subdirección de Laboratorios y Apoyo Académico del INAH. Se trata de sedimentos en asociación con carbón y fragmentos de un material esquistoso pulido color rosa, recuperados del interior de varios cajetes trípodes dispuestos como ofrenda.

Su estudio podrá dar pistas sobre cuál era el contenido de los recipientes al momento de ser enterrados en la zona de ofrendas.


El sitio de Nahualac

Respecto a referencias del sitio de Nahualac —acotó— se cuenta con los estudios del explorador francés Desiré Charnay, quien en el siglo XIX efectuó un recorrido por los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl y visitó el lugar.

Posteriormente, en 1957, el arqueólogo José Luis Lorenzo lo describió a detalle y situó su temporalidad en el periodo Tolteca (siglos IX-XIII de nuestra era); realizó un croquis de la estructura (tetzacualco) y registró diversos fragmentos de piezas arqueológicas recolectadas en superficie.

[OBJECT]Finalmente, en 1986, Stanislaw Iwanizewski y sus colaboradores recuperaron una importante colección de objetos cerámicos, los cuales en su mayoría pertenecen a la tradición Mazapa (850 a 900 dC.).

La arqueóloga de la SAS-INAH expresó que de acuerdo con los reportes de aquellas primeras exploraciones y las investigaciones en proceso, se puede inferir que Nahualac es la representación de un espacio ritual donde el culto a Tláloc es evidente, aunque no exclusivo, ya que también guarda relación con las entidades femeninas del agua y la tierra.

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Iris Hernández propone que existió un control ritual del agua proveniente de manantiales cercanos para irrigar el estanque con el objetivo de provocar un efecto visual en el que pareciera que la estructura y los montículos de piedra flotaran sobre el espejo de agua, que a su vez refleja el pasaje circundante.

“Esos efectos visuales, además de las características de los elementos que conforman el sitio y la relación que guardan entre ellos, hacen suponer que Nahualac pudo representar un microcosmos que evoca a las aguas primigenias y el inicio del tiempo-espacio mítico”.

[Investigadores el INAH al pie de La mujer dormida | Foto: Notimex]

AG

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