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Domingo , 21.04.2019 / 19:12 Hoy

Voy a la oficina en bici... tratando de no ser atropellado: Andrew Rhodes

Entrevista

El comisionado nacional de Áreas Naturales Protegidas ama tanto su profesión que no es sorpresa que a sus 39 años ya cuenta con una exitosa carrera: “Es bonito saber que tu trabajo es como tu hobby
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Boy scout de corazón —dedicó una cuarta parte de su vida a ese movimiento—, Andrew John Rhodes Espinoza (Ciudad de México, 1979) cuenta con una exitosa carrera dedicada a la conservación del patrimonio natural de México, por lo que no resulta extraño que a sus 39 años ocupe el cargo de comisionado nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

De hecho, Rhodes se unió a la Conanp en 2011 como director de Estrategias de Cambio Climático y en 2015 asumió la Dirección de Desarrollo Institucional y Promoción de la dependencia hasta 2017, cuando fue nombrado CEO del Sistema Pronatura.

Antes fue coordinador central del Fondo de Áreas Naturales Protegidas en el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza y consultor independiente de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), entre otros cargos.

¿Quién es Andrew Rhodes?

Soy mexicano de nacimiento, de ascendencia inglesa, siempre con vocación y orientación hacia la naturaleza. De chico solía salir a acampar, fui scout por 11 años; crecí con padres a los que les importa el contacto con la naturaleza. Pasado el sismo del 85, migramos a Morelos, así que abrir la ventana y ver un bosque era lo cotidiano, la vida silvestre siempre fue un elemento fundamental en mi vida.

¿Cómo comenzó?

Empecé en la Facultad de Ciencias de la UNAM pero, por la huelga, terminé en la Universidad de las Américas, en Puebla, donde estudié Biología. Parte de mis estudios los hice también de intercambio en la Universidad de Leeds, en Inglaterra, donde estuve becado, afortunadamente.

Hice mi tesis en coordinación con la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, con el doctor David Valenzuela, un experto de mamíferos en México; entró para contribuir en un estudio sobre el papel de los murciélagos en la selva seca al sur del estado como indicadores de perturbación del sitio.

Un año estuvimos saliendo a campo en la Reserva de la Biosfera Sierra de Cuautla a poner redes de niebla para capturar murciélagos, identificarlos y sexarlos para ver cómo estaba la población... Me volví un animal nocturno.

Terminando la licenciatura, comenzó mi carrera en términos de conservación, siempre en áreas protegidas. Mi primer empleo formal fue como asistente técnico dentro del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, un organismo ambiental orientado al financiamiento de proyectos de conservación; después estuve como coordinador del Fondo para Áreas Naturales Protegidas.

¿Cuáles son sus pasiones?

Son pocas. Es extraordinario que tengas la oportunidad de trabajar en lo que te gusta, a lo que has dedicado tu vida y te ha vuelto un profesional. Es bonito saber que tu trabajo es como tu hobby.

Mi otra pasión es mi familia, definitivamente. El tiempo con mis niños y mi esposa se vuelve fundamental. Procuramos salir tanto como podamos y disfrutar el bosque.

¿Cómo es uno de sus días?

Empieza muy temprano. Quienes tenemos hijos pequeños sabemos que el día comienza en la madrugada, y en mi intención de buscar ese equilibrio de estar con la familia y en el trabajo procuro llevarlos a la escuela y, en congruencia con reducir emisiones, trato de venir en bicicleta a la oficina, tratando de no ser atropellado.

¿Qué distancia recorre?

Como 3.5 o 4 kilómetros por la mañana, y también llegó corriendo a la oficina, revisamos la agenda –que siempre está saturada– y comenzamos una jornada ardua de reuniones, negociaciones, de resolver conflictos constantes... terminamos por la noche, procurando llegar a la casa para ver a los niños, cosa que últimamente ha sido complicado, al menos llego a verlos dormir.

Procuro siempre comer con los colegas cerca de la oficina para regresar temprano y ser eficiente en el uso del tiempo. El café se vuelve tu segundo líquido vital.

¿Cuál es su sitio o área protegida preferida?

Puedo decir cinco (pero acaba enlistando 10): la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto del Altar es extraordinaria; las selvas de la Reserva de la Biosfera de Calakmul o Sian Ka’an, en la Península de Yucatán; en Chiapas, la Reserva de la Biosfera El Triunfo, ver volar quetzales o escuchar al pavón es muy interesante. Cariño especial para mí tienen las áreas del centro porque crecí caminando en ellas, como Zempoala y el Tepozteco.

Los desiertos como Maderas del Carmen o el Cañón de Santa Elena, en la frontera, son extraordinarios, y todo el juego de islas que tenemos, como Revillagigedo, Islas Marías y la Isla de Cozumel son sitios icónicos, ver megafauna y snorquelear con tiburones es algo fascinante.

Estar en un santuario, cerrar los ojos y escuchar el aleteo de millones de mariposas Monarca también mueve corazones.

¿Qué está leyendo?

Systems thinking for social change, de David Peter Stroh.

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