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A prisión, 40 años después de asesinar a una mujer

Vidas EjemplaresJosé Luis Durán King

La tarde del 14 de julio de 2010, el detective Frank Smith caminó entre los pasillos del Parkside Inn, un motel de 35 dólares por noche en Hamilton, Ohio. Al llegar a la habitación marcada con el número 205 detuvo su paso y tocó la puerta. El investigador sabía que desde hacía casi un mes ahí se hospedaba Nolan Ray George, de 67 años, un hombre cuyo encanto personal y ojos azules cautivaban a las mujeres, algunas de las cuales lo llegaron a comparar con el actor Paul Newman.

“Qué tal Frank”, saludó George, haciéndose a un lado para que el detective entrara a la habitación.

“Nolan”, respondió Smith. “Venimos por ti. Michigan tiene una orden de arresto para ti por el asesinato de alguien”. Acto seguido, el agente pidió al hombre que se volteara para colocarle las esposas. George aceptó tranquilamente, mientras le dijo a su captor: “Frank, ¿puedes decirle a mi hijo que venga por mis cosas?”

La familiaridad entre Frank Smith y Nolan Ray George era producto de una investigación que el detective había comenzado décadas atrás, cuando el ahora sexagenario había sido detenido por el asesinato de tres mujeres, dos en Detroit y una en Ohio. Todas ellas fueron estranguladas y arrojadas desnudas a la calle.

Por esos crímenes y debido a decisiones de la corte, fallas en el sistema jurídico y algo de suerte, George solo estuvo 22 años en prisión. Pero ahora era otra historia. La fiscal del condado Oakland, Michigan, había liberado una orden de arresto contra George por el homicidio en 1968 de Gwendolyn Perry, de 36 años. El individuo no se inmutó cuando fue detenido, tampoco cuando el agente Smith le dijo: “Sabías que este día llegaría”.

El arresto de George también abría la posibilidad de resolver el asesinato de cinco mujeres más, casos que permanecieron abiertos desde 1967, con el estrangulamiento de Della Mae Miller, de 24 años, y el asesinato de Tammy Rey, de 22, en 1982. Asimismo, tres semanas después de que Perry fue estrangulada, la policía de Hamilton rescató de la calle el cadáver de Cindy Garland Rose, quien estaba embarazada al momento de ser asesinada. Todo apuntaba a que George había sido el verdugo, pero por una extraña razón solo estuvo ocho meses encerrado.

Pero el agente Frank Smith, quien alcanzó prácticamente la tercera edad buscando la manera de atrapar definitivamente a George por la muerte de varias mujeres, nunca cedió al carisma del criminal, como lo declaró en una entrevista otorgada a WKRC-TV: “Personalmente creo que Nolan Ray George es como Ted Bundy. George nunca dejaría de matar, y mataría hasta que lo encerraran o desapareciera”.

Otro investigador dijo después de haber participado en los interrogatorios a Nolan Ray George: “Es el tipo de hombre con el que irías a tomar unas cervezas. Eso es exactamente lo que causó la muerte de todas esas mujeres”.

Gwendolyn Perry murió estrangulada. Su cuerpo fue hallado desnudo en la calle el 8 de diciembre de 1968, tenía una de sus medias enrolladas en el cuello. La defensa de George explicó al jurado que no quedaba alguna evidencia física que apuntara a la culpabilidad de su cliente, y que los testimonios de los compañeros de prisión de George no debían considerarse como cargos.

Sin embargo, las similitudes entre los homicidios de las mujeres, aunado a la investigación realizada por Frank Smith, finalmente condujeron a que en 2011 Nolan Ray George regresara a prisión, esta vez a cumplir una condena de por vida. La investigación en torno a las otras cinco víctimas femeninas, presuntamente ejecutadas por George, sigue abierta.

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