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Londres es Azteca

El pozo de los deseos reprimidosÁlvaro Cueva

Siempre que hay Mundiales de Futbol o Juegos Olímpicos, comienzo a escribir mis críticas por los canales abiertos de Televisa.

¿Por qué? Porque la televisión que manda en México es la televisión abierta y porque, le guste a quien le guste o le moleste a quien le moleste, Televisa era la campeona.

Pero esta vez, con Londres 2012, no lo voy a hacer así, voy a comenzar por los canales abiertos de Azteca. Se lo ganaron.

Mientras que Televisa está de un mediocre que da miedo, Azteca viene con todo. Desde Sydney 2000 que la televisora del Ajusco no nos ofrecía una cobertura tan fantástica, tan competitiva, tan completa.

Y mire que decirlo con tanta grilla y sin el liderazgo de un José Ramón Fernández, no es cualquier cosa .

Pero tal y como sucedió el día de las elecciones, se nota que estos señores se propusieron sacar la casta, que planearon, que invirtieron, que arriesgaron, que cambiaron.

Si hiciéramos una comparación muy fría entre todas las producciones que están sacando hoy, en estos Juegos Olímpicos, y las que no ofrecieron en Beijing 2008, haga de cuenta que es otra televisora.

Nada que ver entre cualquiera de sus emisiones actuales y las mamarrachadas inmundas de hace cuatro años como El show olímpico con aquellos magos, malabaristas y arrebatos de mal gusto. ¿Se acuerda?

Ahora es como si tuviéramos una televisora adentro de la televisora, una nueva estación repartida entre Europa y México con una inmensa cobertura, momentos deportivos, momentos de información, de entretenimiento, y momentos francamente artísticos sin descuidar ni a la audiencia ni a los anunciantes.

Ojalá que algún día le alcance a escribir de todos y de cada uno de estos conceptos y de cada uno de los talentos que están participando en este revolucionario ejercicio de televisión abierta nacional porque están generando demasiado material por día y porque estoy convencido de que vale la pena.

¿No me cree? Nomás échele un ojo al contexto de la televisión abierta latinoamericana, al contexto de la televisión abierta nacional, a la cobertura de Televisa.

Aquí no hay comediantes ensuciando la imagen de México, ni groserías ni chistoretes que justifiquen las más violentas manifestaciones de odio.

Hay una especie de sistema noticioso tipo CNN en Español o Milenio Televisión, pero aplicado a los deportes, a Londres 2012 y en televisión abierta, lo cual es carísimo.

Pero deje usted lo caro, Azteca jamás había tenido una experiencia en este sentido. ¿O acaso usted le conoce un canal tipo TDN o Fox Sports?

Imagínese lo que fue organizar aquello, convocar a gente de todas las áreas, vestir la pantalla, crear.

No sé usted pero yo estoy impresionado. Hoy, cuando la mayoría de las televisoras nacionales e internacionales están votando por no moverle a nada, por abatir costos, Azteca le movió a todo, gastó.

Como cobertura, ver a Azteca 7 transformado en “el canal olímpico” es una delicia.

Ahí está todo, en orden, bonito, con respeto, con entusiasmo, en un tono 100 por ciento familiar, con las narraciones más emocionantes, con los comentarios más oportunos. Es como un sueño hecho realidad.

Como paquete de producciones deportivas, esta gente hizo fabulosas entrevistas, excelentes cápsulas, le sacó provecho a cada deporte, a cada estrella y todo esto tanto desde la perspectiva del fondo como desde la perspectiva de la forma.

Como abanico de producciones de información y entretenimiento, este equipo nos está dando una cátedra de inteligencia, de buen gusto, de elegancia. Jamás en la historia de la televisión abierta mexicana habíamos tenido unas cápsulas tan más hermosas.

¿Y qué me dice de los musicales? Me puedo volver loco de felicidad con esas canciones, con esas interpretaciones, con esas puestas en escena y con esos videos.

¿Quién tiene algo más así? ¿Hace cuánto tiempo que alguien no se tomaba la molestia de generar un espectáculo con estas características, con esa concepción estética, con estas aspiraciones?

Yo lo llevo a los foro internacionales y le juro que me lo compran, que le dan premios y que van a volver a hablar bien de la televisión mexicana.

Es increíble porque ahí sí ya se está rompiendo con el fantasma del formato de Los protagonistas de México 86. Ahí sí se está creando material original.

En este sentido, lo que está pasando en la cobertura olímpica de Azteca a nivel comercialización es impresionante.

Recuerde, es televisión abierta, se tiene que vender, pero la plataforma de ventas es tan bonita y tan diferente a cualquier otra que se haya tenido en México que no hay manera de no ver eso y de no quedarse ahí.

Obvio, Azteca no se puede dormir en sus laureles y debe apretar tuercas, especialmente en las intervenciones desde su “mesa de té”, pero es muy grato ver los Juegos Olímpicos a través de su señal ¿y hace cuánto tiempo que no decíamos esto?