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¿México tiene prisa?

La historia en breveCiro Gómez Leyva

México tiene prisa de un cambio de rumbo”, aseguró ayer en su mensaje dominical el senador y futuro diputado del PRI Manlio Fabio Beltrones.

La prisa referida por quien se perfila como cerebro y motor de la bancada priista tiene que ver con la aprobación, “con el mayor consenso posible”, de las reformas fiscal, laboral y de energía.

Pero la decisión de los mexicanos el 1 de julio no parece correr al ritmo deseado por Beltrones y el futuro presidente, Enrique Peña Nieto. Las reformas requerirán el apoyo del PAN o las izquierdas. Con los resultados en la mano, las izquierdas no tendrán mayor incentivo para flexibilizar las condiciones de trabajo, gravar el consumo en alimentos y medicinas o modificar los esquemas de inversión y participación en petróleo, gas y electricidad. Su apuesta sexenal por el triple no, como sea, les dio 16 millones de votos.

La decisión, pues, recae en un PAN derrotado y desorientado. Peña Nieto dijo el viernes lo que el presidente Calderón pudo haber suscrito al cien hace un par de semanas: “México tiene potencial para estar por encima del 5 por ciento de crecimiento económico al año de promedio, pero es necesario hacer reformas que posibiliten la generación de más empleo. En eso se van a traducir las reformas”.

Después de escuchar lo que tanto repitió Peña Nieto en la campaña, las diferencias de fondo en las tres reformas (y una cuarta de seguridad social) no deben ser tan grandes. El PAN, pues, tiene una majestuosa oportunidad de cerrar el 2012 de pesadilla con una de esas victorias que suelen calificarse de históricas.

Aunque no se ve en el blanquiazul la prisa que tanto desean ahora Beltrones y Peña Nieto.